'San Pedro y las Basílicas Papales de Roma' llegan en forma de documental a Van Dyck

Documental

Será  próximo este martes 8 de noviembre a las 20.30 (y el siguiente martes 15, a las 17.30), se tendrá la ocasión de profundizar en la Piedad de Miguel Ángel.

El documental 'San Pedro y las basílicas papales' se proyectará en los cines Van Dyck el martes 8 de noviembre a las 20.30 y el martes 15 de noviembre a las 17.30, en versión original con subtítulos.

 

Dicho documental se basa en un viajero accede a San Pedro del Vaticano con la expectativa de ver de cerca la Piedad de Miguel Ángel, incluso de leer el nombre del escultor cincelado en la banda del pecho de la virgen. Fue la única obra que firmó, dicen que en un ataque de orgullo cuando su autoría se puso en duda (a sus 25 años, aún era un desconocido). Sin embargo, lo que nos encontramos es una urna de cristal a prueba de balas y una barandilla -a demasiados metros de distancia- donde se apelotonan los turistas. Son las medidas de seguridad que la protegen desde que un perturbado australiano la destrozase, a golpe de martillo, en 1972.

 

Pero no está todo perdido: ahora por fin podemos apreciar en primer plano la Piedad -tan delicada que ni parece de mármol- gracias a un documental de 90 minutos de los creadores de Florencia y la Galería Uffizi, distribuido en España por Versión Digital.

 

La famosa escultura es solo uno de los incontables tesoros: el baldaquino de Borromini, las columnatas de Bernini en la plaza, el relicario… La filmación con drones, helicópteros y brazos mecánicos permite puntos de vista impactantes: la cámara se eleva hasta 44 metros de altura para que admiremos la cúpula ideada por Miguel Ángel, de apariencia ligera pese a sus descomunales proporciones.

 

El gran acierto del filme es que no se conforma con el templo del Vaticano, sino que recorre las otras tres basílicas mayores de la ciudad eterna: San Juan de Letrán, Santa María La Mayor y San Pablo Extramuros. El guión se inspira en el libro Paseos por Roma del escritor y gran viajero francés Stendhal, que visitó las cuatro iglesias a principios del siglo XIX. Bellísimos planos aéreos nos transportan de una a otra como en un peregrinaje; eso sí, en solitario, sin la compañía de otros (miles de) turistas.

 

La segunda parada se produce en la catedral de Roma, San Juan de Letrán. Fundada a principios del siglo IV, es la primera de Occidente, madre de todas las iglesias. Los devotos acuden a la Scala Santa, la escalera del palacio de Poncio Pilato de Jerusalén que Cristo subió antes de ser juzgado, y que se trasladó a Italia en el siglo IV. Muchos la reconocerán por una escena inolvidable al final de La gran belleza, la película de Paolo Sorrentino, en la que una anciana monja misionera ascendía de rodillas sus 28 peldaños. Este documental no solo se recrea en el maravilloso baptisterio, el fresco de Giotto o la música de su antiguo órgano, sino que nos familiariza con iconos y personajes del cristianismo, como Veronica, que tendió su velo a Jesús para que se limpiase el sudor y la sangre en su viacrucis, o como Longinus, el centurión romano que le clavó la lanza en el costado.

 

De un salto nos plantamos en la tercera basílica papal, Santa María La Mayor, con sus fastuosas capillas, su altísimo campanario, su artesonado y, sobre todo, los mosaicos paleocristianos que se conservan en el arco del triunfo: relatan la vida de la virgen y muestran la convivencia del arte bizantino y el arte romano tardío. Expertos como el arquitecto Paolo Portoghesi o el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, ayudan a comprender el desarrollo del edificio, en el que se aprecian distintas etapas y estilos, desde su origen en el siglo V hasta sus transformaciones a lo largo de todo el Renacimiento y Barroco.

 

Para la última visita hay que alejarse del centro de la ciudad, hasta San Pablo Extramuros. Aparte de la serenidad de su claustro y sus jardines, sorprende su tamaño (es la segunda mayor después de San Pedro), y también su antigüedad: la fundó el emperador Constantino I en el siglo IV sobre el lugar de entierro del apóstol Pablo. En 1823, un incendio la destruyó casi por completo. Las autoridades dudaron si crear algo enteramente nuevo o reconstruirla pieza a pieza. Decidieron lo segundo.

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