Salto adelante

El Guijuelo vuelve a tener pulso. En una gran tarde espantó fantasmas, ganó a un rival notable y salió de la promoción a Tercera. Imposible dar más, aunque el encuentro dejó la sensación de que otro gol local habría reflejado mejor el control que los chacineros ejercieron sobre el partido. Brillaron –casi siempre lo hacen–, Romero y también Carlos Rubén. No fueron los únicos, pero sí los que más partido le sacaron a la posesión del balón. Trajeron de cabeza a un Osasuna B tímido, brabucón en las contras pero poco más.
JOSÉ ÁNGEL SANZ

Pouso suplió la ausencia de sus mediocentros defensivos dejando esa función en manos de Neftalí, que al tiempo cubría la espalda a Carlos Rubén. La zaga no sufrió novedades y en las líneas más adelantadas el dibujo del equipo operó con Romero y Leroy en las bandas y Ubis y Óscar Martín como arietes. La primera parte fue de los locales, por posesión, que fue siempre suya, por presencia en el encuentro y, por supuesto, por ocasiones de gol. Ayer el equipo combinó desde el centro del campo y el citado Carlos Rubén demostró que puede ser muy valioso para este equipo. Tiene verticalidad, calidad con el esférico en los pies y además se entiende mejor que bien con los hombres en los dos flancos. El primer aviso de gol lo dio César en un disparo desde el área pequeña que se fue alto. El Guiju estaba mejor plantado en el campo y el Osasuna apretado en su zona, siempre corriendo por detrás de la pelota. En una contra rojilla pudo llegar un susto, cuando Nacho, el más descarado de los visitantes, estuvo a punto de encañonar a Montero. Desvió el envío demasiado tras ganar la partida a la zaga local. Sólo un minuto más tarde, en el minuto 29, llegó el tanto chacinero. Obra de Romero, que repetía marcando en la primera parte como una semana antes el tanto llegaba fruto de una triangulación de libro entre el autor del tanto, Óscar Martín y Leroy. Gol ejemplar por lo que tenía de resumen del primer tiempo, pletórico de entendimiento entre los de Pouso. Como guinda para esa primera mitad de encuentro, Montero sacó un balón prodigioso a, otra vez, Nacho, a sólo dos minutos del descanso. El punta de filial le ganó la espalda a Juli Ferrer y, tras escorarse a la derecha en busca de un mejor ángulo, Montero se interpuso en una muestra de buen timing.

La reanudación se sirvió con similares ingredientes; un Guijuelo más vertical, con el balón y la mordiente para marcar otro gol al menos, y un Osasuna tímido, acobardado. El técnico visitante dio entrada a dos hombres de más balón, Eslava y Sota, pero para ello sacrificó a Nacho. El medio Etayo, en el filial, lo intentó tímidamente en el 54, pero el balón llegó manso a Montero. Sólo tres minutos más tarde, César replicó con un punterazo a saque de esquina que rozó la escuadra. A pesar del buen reinicio, el Osasuna B se recompuso con el transcurso de los minutos. Pouso lo detectó a tiempo, eso sí, y le puso remedio con la entrada de Mangas por la izquierda y el ingreso en el campo de Del Prado y, en menor medida, Ismael. El primer cambio le dio calma en la zaga y el segundo orden en la medular. El final de encuentro fue plácido: el Guijuelo ya ve la luz.