Salamanca y Las Arribes del Duero: un camino por el sueño de la naturaleza

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Una ruta con diez etapas en la provincia de Salamanca, permite seguir los pasos del Duero por Trabanca, Villarino de los Aires, Pereña de la Ribera, Masueco, Aldeadávila de la Ribera, Mieza, Vilvestre, Saucelle, Hinojosa de Duero, La Fregeneda y Vega de Terrón.

Las Arribes o Los Arribes, así se refieren a esta zona fronteriza con Portugal dependiendo de si hablan de ella los lugareños salmantinos o zamoranos, un lugar en el que el paso del Duero deja su impronta sobre cañones montañosos.

 

En este parque natural da sus últimos pasos el 'GR-14', un camino natural que avanza por Castilla y León desde la Sierra de Urbión en Soria y que entra en Salamanca desde el vecino término de Fermoselle (Zamora).

 

Este sendero, con diez etapas en la provincia de Salamanca, permite seguir los pasos del Duero por Trabanca, Villarino de los Aires, Pereña de la Ribera, Masueco, Aldeadávila de la Ribera, Mieza, Vilvestre, Saucelle, Hinojosa de Duero, La Fregeneda y Vega de Terrón.

 

En este último lugar, Vega de Terrón, descansa un muelle que permite adentrarse en barco por el Duero hacia su desembocadura en el Atlántico, y superar esclusas y cientos de kilómetros por la cuna de los viñedos que dan los prestigiosos caldos del vino de Oporto.

 

Sin pasar a tierras lusas, también provistas de tesoros para el turismo, Arribes del Duero ofrece en Salamanca no solo el Duero y la vegetación exuberante que le acompaña, también permite al visitante conocer castros de vetones, de generaciones de antepasados remotos que se asentaron en la zona.

 

Arribes invita, además, a disfrutar de sus reconocidos vinos y quesos, sin olvidarse de enclaves naturales de grandes presas sobre las que caen las aguas del Duero y sus afluentes, concretamente los saltos de Almendra, Aldeadávila y Saucelle. Tres embalses con unas infraestructuras y unas alturas que impactan a quienes a ellas se acercan.

 

Es este lugar cita ineludible, principalmente en época de deshielo y de abundantes lluvias, al Cachón de Camaces o el Pozo de los Humos, un lugar que permite ver cómo el agua cae desde más de 50 metros de altura por una cascada natural digna de fotografiarse.

 

Y, por si alguien echa en falta algún recurso más, Arribes despliega en su territorio un amplio abanico de construcciones arquitectónicas típicas del medio rural, incluso el conjunto histórico de San Felices de los Gallegos o el torreón de Sobradillo. Una oferta para todo tipo de amantes de la naturaleza, el patrimonio y la gastronomía.

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