Salamanca tiene "alma de hierro"

(Foto:F.Rivas)

Experto en Patrimonio destaca la importancia del hierro para la monumentalidad de la ciudad

 

La monumentalidad de la ciudad de Salamanca destaca por el uso de la piedra de Villamayor en sus monumentos más característicos como pueden ser la fachada del Edificio Histórico de la Universidad, su Catedral o la Plaza Mayor.

 

No obstante, esa imagen de la ciudad no sería la misma sin la utilización del hierro en espacios que ahora son algunos de sus reclamos turísticos como el puente Enrique Estevan, la Casa Lis o el Mercado Central.

 

Así lo ha señalado el académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Madrid, Pedro Navascúes, que ha sido el encargado de impartir la conferencia inaugural del Máster en Evaluación y Gestión del Patrimonio Cultural de la Universidad de Salamanca (2013-2014) en el Salón de Grados de la Facultad de Geografía e Historia.

 

Su intervención ha llevado por título ‘La arquitectura del hierro como Patrimonio Cultural’ y, tal y como ha adelantado en su atención a los medios, ha versado sobre la utilización del hierro y del acero en las construcciones, principalmente desde el siglo XIX.

 

Pedro Navascúes ha reconocido que entonces, cuando empezó a incorporarse, hubo controversia con los principales movimientos culturales del momento. Por ejemplo, con la construcción de la Torre Eiffel en París, un grupo de  “artistas de primer nivel” firmó un manifiesto en contra de su edificación, y ahora es “un icono de París y de Francia”.

 

Ya, en su aproximación a Salamanca, ha recordado que gracias a la construcción del puente Enrique Estevan sobre el río Tormes, que ahora es objetivo de las cámaras de los turistas, se pudo conservar el Puente Romano. Entonces, se pensó en derribar en parte para ampliar el ancho de su calzada para el tránsito de vehículos, ha recordado.

 

De ahí que Pedro Navascúes haya insistido durante su presencia en la inauguración del máster en que “el hierro ha potenciado la cultura” y ha animado a que se destaque su presencia en los monumentos de a partir del XIX y también los de la actualidad, porque estos últimos, aunque se cubren, cuentan con los metales para sus estructuras y tienen “alma de hierro”.

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