Salamanca se sitúa en registros históricos negativos en empresas y trabajadores que acudieron al Fogasa

Los expedientes iniciados desde este organismo superan a los de años pasados cuando no se han contabilizado aun los datos de todo el ejercicio.

Los efectos devastadores de la crisis económica lastran el desarrollo de empresas, trabajadores, administraciones y dejan por el camino muchas instituciones en bancarrota. Y precisamente, uno de los datos que mejor representa esta situación lo refleja el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) que ha aumentado las prestaciones, los beneficiarios y las empresas afectadas por su intervención hasta niveles nunca imaginados, según datos hechos públicos por el ministerio de Empleo.

 

En primer lugar, el Fogasa ha visto incrementado el importe de sus prestaciones en más de 7 millones de euros en la provincia de Salamanca desde el inicio de la crisis (2008) y hasta el año 2011, pasando de poco más de 2 millones de euros a casi 9,1 en este periodo. Pero la situación es aún más alarmante en el presente ejercicio 2012, ya que solo hasta el mes de octubre, el Fogasa en Salamanca ya se ha gastado más de 11 millones de euros y la saturación de expedientes y la falta de personal han provocado numerosos retrasos en los pagos a los afectados.

 

Y es que los datos no engañan y señalan que en el año 2001, la cuantía desembolsada por el Fogasa en prestaciones fue tan solo de 709.000 euros para aumentar hasta los más de 9 millones de todo el año 2011 y los más de 11 que ya se acumulan hasta octubre, con unas perspectivas poco halagüeñas.

 

Las empresas afectadas se triplican

 

Por su parte, en lo que se refiere a las empresas que se han visto obligadas a acudir a este organismo, la cifra también se ha colocado en 2011 en unos niveles históricos, aumentando hasta las 624, por las 179 del año 2008 o las 155 del ejercicio 2005. Pero al igual que ocurría con las prestaciones, la cifra de empresas dañadas hasta el mes de octubre de 2012 supera con creces cualquier cifra y se sitúa en 868, por lo que el fin del presente año puede superar el millar, dato catastrófico para la economía salmantina.

 

 Por último, y como consecuencia de lo anterior, la cifra de trabajadores afectados también se ha multiplicado con el paso de los años. Así, en 2003 fueron 503 los que tuvieron que recurrir al Fogasa mientras que en 2008 este guarismo se mantenía en los mismos niveles, para dispararse hasta los 2.296 trabajadores en el año 2011 y hasta los 2.565 hasta el mes de octubre del año en curso, dejando en evidencia la maltrecha economía provincial.

 

Por tanto, las cifras del ministerio de Empleo arrojan datos cada vez más pesimistas para Salamanca que hasta el mes de octubre de 2012 ya supera los registros de los años naturales anteriores, con una debacle en el aumento de prestaciones y trabajadores y empresas afectados.