Salamanca 'quema': máximas de 40º en el Sur de la provincia y 38º en la capital

La Junta de Castilla y León ha establecido la alerta de incendios por altas temperaturas los días 6 y 7 de septiembre.

Salamanca 'quema', en este mes de septiembre, o al menos eso es lo que parece. La ola de calor del noveno mes del año ha pillado por sorpresa a muchos que ya se habían confiado ante una situación inusual en una provincia como Salamanca.

 

Así, y durante las dos próximas jornadas, Salamanca estará en alerta por elevadas temperaturas, que alcanzan los 40 grados en el Sur de la provincia y los 38 grados en la capital, situación que puede extrapolarse a la jornada siguiente, el día 7 de septiembre, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Esta situación conlleva una alerta por incendios en toda la provincia y el resto de la Comunidad, y extrapolable al resto del país.

 

(Fuente: Aemet)

 

Así las cosas, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente ha declarado alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales en toda la Comunidad para este martes y miércoles , 6 y 7 de septiembre, debido a las altas temperaturas, según han informado fuentes del Gobierno regional.

 

Esta situación se produce por un periodo de temperaturas extremadamente altas para el mes de septiembre, tanto las máximas como las mínimas.

 

Se espera que el riesgo de incendios se intensifique el martes y el miércoles a consecuencia del movimiento de la masa de aire caliente, el incremento del viento, que puede llegar a los 20 kilómetros por hora, y la bajada de la humedad relativa.

 

Esta situación se produce tras más de tres meses sin llover y con gran cantidad de vegetación herbácea muy agostada y todavía en pie tras los meses de julio y agosto que han registrado temperaturas máximas y mínimas superiores a la media y humedades relativas inferiores también a la media de estos meses.

 

Las condiciones meteorológicas esperadas hacen que se incremente la probabilidad de ignición de los combustibles vegetales, fundamentalmente los herbáceos y que se eleve la velocidad de propagación en caso de iniciarse un incendio por el viento. Todo ello, agravado por los posibles fenómenos convectivos asociados a la fuerte inestabilidad atmosférica prevista, provoca un incremento del riesgo de incendios forestales.

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