Salamanca pierde un 5,1% de cabezas de vacuno de más de 24 meses pero gana 4.000 'pequeñas' entre 2010 y 2012

El recinto contó con más de 1.500 cabezas de ganado (Foto: Chema Díez)

El censo de ganado bovino en Salamanca (hasta noviembre de 2012) refleja que los ganaderos no ceban tantos animales y los 'ponen' antes en el mercado por el precio de los costes de producción.

El censo de vacuno en la provincia de Salamanca refleja un descenso de los animales 'grandes' y un aumento de los 'pequeños'. Al menos eso es lo que reflejan los datos facilitados por la consejería de Agricultura y Ganadería, que señalan además que los ganaderos salmantinos poseen 10.729 cabezas de ganado bovino, tomando como referencia el acumulado hasta noviembre, entre los años 2010 y 2012.

 

Los números son claros y dejan sobre la mesa que mientras que en noviembre de 2010 el censo era de 291.860 animales de dos o más años, en 2012, esa misma categoría había bajado la cifra hasta las 277.011 cebzas de ganado. ¿Las causas? El precio del pienso es la fundamental porque cada vez cuesta más cebar a los animales de acuerdo con el valor de los cereales que lleva varios años en unos niveles que repercuten de manera positiva en el agricultor y negativa en el ganadero.

 

Este hecho, como es lógico, conlleva un pequeño aumento de los animales bovinos de hasta dos años, ya que en 2010 la cifra era de 214.163 mientras que do años más tarde aumentaba hasta las casi 219.000 cabezas, dando salida a los animales en el mercado con más prontitud.

 

Además, los datos de la consejería también señalan un descenso de la cabaña ganadera total bovina en Salamanca de 10.720 animales, pasando de los 506.023 de noviembre de 2010 a los 495.3030 de dos años más tarde.

 

Tal es así que los animales menores de 12 meses destinados a sacrificio se han reducido más de la mitad (-68.772 cabezas) mientras que las hembras y los mechos menores de año se han disparado en ese periodo de tiempo, con más de 43.000 animales en el primer caso y casi 35.400 más en el segundo.

 

Así, los datos no engañan y pese a que Salamanca aglutina el mayor porcentaje de animales de la comunidad, el censo de vacuno refleja un pequeño descenso que también ayuda a los ganaderos salmantinos a que la oferta de animales no sea elevada y poder cobrar un precio rentable por los animales, situación que ocurre en la actualidad.