Salamanca no olvida a sus primeros moradores en el Cerro de San Vicente

Las instituciones trabajan por mostrar los tesoros arqueológicos que en este altozano descansan.

EUROPA PRESS

 

Si 'El Ministerio del Tiempo' fuese real y no una serie televisiva, habría que viajar en el tiempo casi tres milenios atrás para encontrarse con los que fueron los primeros vecinos de Salamanca. Corría la Primera Edad de Hierro cuando la urbe acogió a sus primeros moradores.

 

Eso ocurrió entre los siglos VII y IV antes de Cristo en lo que ahora se conoce como Cerro de San Vicente, un lugar en las proximidades del río Tormes y cerca de la posteriormente boyante Vía de la Plata.

 

De aquellos primeros asentamientos quedan vestigios, que durante siglos han permanecido ocultos bajo tierra -hasta que se descubrieron en 1949-, y también las huellas de lo que fue el Convento de San Vicente, del que poco o nada queda desde que fuera pasto de la ira en tiempos de la Guerra de la Independencia.

 

Todas esas cicatrices patrimoniales de lo que fueron los orígenes y el paso de civilizaciones por Salamanca están ahora saliendo a la luz en el Cerro de San Vicente. Tras un proyecto que ha pasado por varias fases, Ayuntamiento y Junta trabajan ahora por mostrar los tesoros arqueológicos que en este altozano descansan.

 

Gracias a las últimas intervenciones, el Cerro de San Vicente cuenta con dos nuevos miradores, que se suman al ya abierto hace unos años en este mismo lugar, y una exposición en el edificio central de este espacio histórico.

 

En concreto, se han creado dos nuevos balcones sobre el Teso de las Catedrales y la Vía de la Plata, que se unen al ya existente sobre el Paseo de San Vicente, con vistas a la zona del hospital y al curso del río.

 

Con una inversión de 96.701 euros, se han ampliado, además, los caminos de zahorra y ha efectuado parte del cerramiento de la zona superior mediante una barandilla sobre el petril de la muralla, así como la recuperación en la Vaguada de la Palma de los muros existentes junto a la calle de la Palma.

 

EXPOSICIÓN

 

Por otra parte, la Junta de Castilla y León ha instalado la exposición 'Cerro de San Vicente' en el edificio que está construido ya sobre los restos del antiguo convento, que fue determinante durante tiempos en la toma de decisiones municipal.

 

Esta muestra, que permitirá la apertura por primera vez de este inmueble, girará en torno a cuatro ejes: información sobre las intervenciones en materia de urbanismo, investigación y rehabilitación llevadas a cabo en este ámbito urbano; el convento de San Vicente: fundación, transformación y destrucción; la Calzada de la Plata en Salamanca: su contexto histórico y arqueológico. Los restos conservados en el municipio; e introducción general a la ciudad histórica desaparecida a través de una presentación gráfica sobre copia del grabado de Anton van Wyngaerde.

 

Esta intervención de la Junta de Castilla y León supone una inversión de más de 40.000 euros, financiada con fondos transfronterizos dentro del programa europeo Via Compat y en colaboración con el Gobierno de Portugal.

 

Todo ello se enmarca en el plan integral que Salamanca está elaborando para la recuperación y puesta en valor del Parque Arqueológico, que incluirá próximas actuaciones tanto en el exterior como en el interior de los edificios y en los accesos.

 

NUEVOS SONDEOS

 

Por ejemplo, se ejecutarán próximamente nuevos sondeos y catas arqueológicas también en el Cerro de San Vicente y, a la espera de resultados, darán posibles soluciones y usos a la zona que tuvo durante años huertos urbanos.

 

Por otra parte, el objetivo es también que este espacio se pueda incluir dentro de una nueva ruta arqueológica, que llevaría a los interesados a pasear por él y por el Botánico, además de acercarse hasta el Pozo de las Nieves y la antigua iglesia de San Polo.

 

Para ello, el Ayuntamiento y la Universidad de Salamanca trabajarán conjuntamente para poner en valor el solar del Botánico, propiedad de la institución académica, que se encuentra cerrado y que mantiene restos arqueológicos al aire libre y sin protección alguna.