Salamanca, el mejor refugio para los murciélagos, esconde casi todas las especies de España

(Foto: Luis Hernández Tabernero)

La provincia salmantina es la que más ejemplares registra de Castilla y León, algunos de ellos en peligro de extinción.

 

(Foto: Luis Hernández Tabernero)

 

EN PELIGRO

 

Especies como el murciélago rabudo (Tadarida teniotis) o el murciélago hortelano (Eptesicus serotinus) se encuentran entre las más amenazadas principalmente en la ciudad de Salamanca. Estas especies se localizan habitualmente en edificios históricos y, con las labores de restauración, han sufrido una importante disminución.

 

Asimismo, encontrar en Salamanca ejemplares del murciélago de herradura de tamaño medio (Rhinolophus mehelyi) y el murciélago (Myotis mystacinus) fue en su momento una gran sorpresa para los zoólogos, al ser consideradas especies raras o escasas.

 

COMEDORES DE INSECTOS

 

En cualquier caso, los especialistas llaman la atención sobre la importancia que tienen estos animales para los ecosistemas. Aunque a lo largo del mundo la alimentación de los murciélagos es muy variada, los de la península ibérica son básicamente insectívoros.

 

Cada individuo es capaz de eliminar hasta 500 mosquitos o polillas en una sola noche, así que las colonias formadas por miles de ejemplares se convierten en un extraordinario insecticida natural. A su vez, son presa de rapaces nocturnas y serpientes. Por eso, el convenio europeo de Bonn sobre especies migratorias a través del acuerdo Eurobats trata de conservarlos.

 

“Los murciélagos siguen siendo muy desconocidos e incluso temidos por la sociedad”, comentan los investigadores. Sin embargo, saben que cuando se realiza una buena divulgación sobre su biología y beneficios, la mayor parte de la población está dispuesta a ayudar. “En la plaza de toros de La Fuente de San Estaban existe una interesante colonia de murciélago ratonero grande (Myotis myotis) y los dueños querían desalojarla, pero vimos que era la segunda colonia más importante de la provincia, les informamos y decidieron protegerla”, cuenta Luis Hernández.

Salamanca cuenta con al menos 24 especies de murciélagos, siendo la provincia de Castilla y León con más variedad de quirópteros, según los estudios más recientes del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Salamanca y sus colaboradores publicados por la agencia Dicyt.

 

Todas las especies de murciélagos están protegidas y muchas son prioritarias a nivel mundial y europeo porque su estado de conservación es delicado.

 

En el Sur de la provincia están representadas todas las especies que se pueden encontrar en Salamanca, aunque por número de individuos la zona de Arribes del Duero es la más importante.

 

Siguiendo el curso de los ríos, no es difícil encontrarlos en todo tipo de cavidades, minas abandonadas, túneles, cuevas y también en bosques maduros donde se pueden hacer un hueco en los árboles viejos, de manera que las especies se pueden dividir según su tipología de refugio como cavernícolas, forestales y fisurícolas (habitantes de las fisuras).

 

Históricamente, los murciélagos han sido animales muy poco estudiados. En Castilla y León, la primera investigación exhaustiva se puso en marcha con un proyecto incluido en el Programa LIFE, por el que la Unión Europea financia trabajos relacionados con el medio ambiente, que se remonta al año 2001.

 

Sin embargo, los científicos no han dejado de ampliar la información desde entonces. “Se hubiera necesitado más tiempo, pero fue un buen punto de partida porque permitió elaborar un mapa de distribución de especies y otro de refugios”, comenta a DiCYT el investigador Luis Hernández Tabernero, que colabora habitualmente con Miguel Lizana, profesor de la Universidad de Salamanca.

 

Juntos han trabajado desde entonces, con varios colaboradores, para conocer mejor a estos singulares mamíferos voladores. Las características geológicas de la provincia de Salamanca hacen que haya muy pocas cuevas, el hábitat natural más propicio por sus características de refugio con buena temperatura y humedad, especialmente, para la hibernación.

 

Sin embargo, minas o galerías abandonadas como las de Barruecopardo o los túneles en desuso de la antigua línea de ferrocarril que atraviesa el Parque Natural de Arribes constituyen una alternativa apropiada. En algunos de estos refugios se han tomado medidas de conservación como la instalación de rejas que impiden la entrada de personas pero no la de los murciélagos.

 

Los investigadores han llegado a registrar hasta 11.000 individuos en un solo túnel, pero advierten del peligro que corren estas poblaciones al haberse convertido la antigua línea en una ruta turística. El letargo invernal y la posterior época de cría, hacia el final de la primavera, son las épocas más delicadas para ellos y el paso de personas e incluso vehículos a motor se traduce en una alta mortalidad.

 

“El hecho de despertarlos supone un gran gasto de energía y, si las crías se sueltan y caen, mueren”, señala Miguel Lizana. Aunque el paso por los túneles está prohibido por ADIF por los riesgos de desprendimientos, se realizan frecuentemente en rutas de ecoturismo. Por eso, los expertos piden que si se debe de utilizar un túnel, se haga con el menor ruido posible y sin iluminar los techos.

 

(Foto: Luis Hernández Tabernero)

 

IDENTIFICACIÓN POR SUS SONIDOS

 

Los científicos utilizan diversas técnicas para estimar tanto el número de ejemplares como la especie a la que pertenecen. En una cueva, es relativamente fácil poner redes para capturar ejemplares que se anillan para realizar un seguimiento, pero en los bosques la tarea es más complicada. Los investigadores también cuentan los individuos por medio de fotografía y vídeos con cámaras de infrarrojos a la entrada de los refugios.

 

Por otra parte, la detección y análisis de los chillidos de los murciélagos por ultrasonidos permite comprobar en general la especie a la que pertenecen. El detector analiza la frecuencia a la que emite cada especie, lo cual se plasma en un sonograma, la representación gráfica del sonido, que es diferente en cada caso. Algunas de estas investigaciones cuentan con el respaldo de la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos (SECEMU).

 

Gracias a estos trabajos se sabe que de las 32 especies peninsulares, 24 están presentes en Salamanca, una cifra que no alcanzan otras provincias de la región, aunque es posible que la escasa investigación en el resto de la comunidad haya impedido identificarlas. Además, a esta cifra se podrían sumar dos especies más a través de estudios genéticos, ya que “a veces se piensa que dos murciélagos pertenecen a la misma especie por su morfología pero luego resultan ser genéticamente diferentes”.