Rusia, de socio preferente a la nada para las empresas salmantinas

Industria cárnica. Foto: Europa Press

El nuevo cierre de fronteras podría suponer la puntilla para un destino comercial que llegó a ser cliente de 7 millones de euros/año de productos agroalimentarios y que en 2014 está todavía a cero. El más perjudicado, el sector cárnico, para el que Rusia llegó a ser quinto cliente.

El nuevo anuncio de cierre de fronteras por parte de Rusia puede terminar de dar la puntilla a las relaciones comerciales con Salamanca, muy dañadas en los últimos años por los sucesivos vetos sanitarios y que ahora terminarían de finiquitarse por la respuesta de Moscú a las sanciones internacionales por su actuación en Ucrania. Las autoridades rusas han decretado el veto a las importaciones de frutas, verduras, carnes y lácteos, lo que deja fuera de juego a toda la industria agroalimentaria que, en el caso de Salamanca, tuvo en Rusia un destino casi preferente para uno de sus productos estrella, las carnes, y que ahora es testimonial.

 

Según los datos del ICEX, Salamanca llegó a exportar a Rusia por valor de 7,1 millones de euros en la cima de sus relaciones comerciales. La mejor cifra data de 2010 y se llegó a ella tras más de un lustro de constantes aumentos de los intercambios; el volumen total de las exportaciones salmantinas cerró 2013 en los 870 millones de euros y una cuarta parte, unos 200 millones, corresponden al sector agroalimentario. De los más de 160 millones de exportaciones agroalimentarias de Salamanca en 2010, esos 7 correspondían a Rusia, una cifra nada deseñable para una economía pujante como la rusa que constituía un buen destino.

 

Sin embargo, a partir de ahí los sucesivos vetos y cierres de frontera decretados por Rusia terminaron por dañar este mercado y poner freno a la actividad exportadora. El sector más afectado ha sido el agroalimentario que acaparaba hasta el 85% del volumen de exportaciones a Rusia y que supone una cuarta parte de toda la actividad exportadora de Salamanca. En poco tiempo se pasó de exportar cerca de 7 millones en productos agroalimentarios a los 2,5 de 2013; pero el dato más claro es el de 2014: este año todavía no se ha anotado ni una salida de productos agroalimentarios salmantinos hacia Rusia.

 

El motivo es que, de los sucesivos cierres de frontera, los más persistentes han afectado al sector cárnico, que es el principal producto salmantino de exportación a Rusia. La crisis de la gripe aviar H1N1 en 2009, la de la bacteria E.Coli en 2011 y, finalmente, el brote de peste porcina aparecido en Lituania en 2013 han ido complicando la exportación. Este último caso derivó en la anulación de permisos de exportación de productos agroalimentarios a la práctica totalidad de las empresas españolas.

 

La situación se notó en Salamanca, ya que los productos cárnicos habían triunfado en el mercado ruso y las carnes suponían la inmensa mayoría de las exportaciones agroalimentarias desde la provincia a tierras rusas. De hecho, en 2011 Rusia fue el quinto país que más carne salmantina compró, 6.500 toneladas, y se gastó 6,3 millones de euros, por delante de Japón, Italia o Estados Unidos. Esta situación se notó también en el conjunto de las empresas españolas y la exportación de verduras, hortalizas, carnes y lácteos españoles a Rusia se redujo un 20% el año pasado y este año va camino de repetir.

 

El nuevo cierre de fronteras afectará, según las organizaciones agrarias, a la exportación de frutas y hortalizas, cerca de 300 millones de euros al año, lo que supone un 3% de las ventas. Y no solo está en peligro la exportación directa, sino el tránsito que hacen verduras y hortalizas desde España hacia la Unión Europea, en países como Holanda, para después viajar hacia Rusia. La pérdida de este mercado cambiará también la demanda de productos agroalimentarios españoles hacia Europa.

 

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