Rodríguez, Iglesias y su tibieza ante la corrupción en el PP ponen a Mañueco frente al 'no' de Ciudadanos

Fernández Mañueco atiende las palabras de Javier Iglesias el pasado domingo. Foto: Alba Villar

Señalado por la financiación ilegal del PP salmantino en 1999 y tras apoyar a Javier Iglesias, Fernández Mañueco no está en condiciones de cumplir las exigencias que le va a plantear Ciudadanos. Y tampoco es un referente fuerte en el PP para poder hacerlo. El 'no' de C's en el pleno le dejaría sin alcaldía.

La decisión de Alfonso Fernández Mañueco de mantener su apoyo a implicados en casos de corrupción como Javier Iglesias o Fernando Rodríguez puede ser decisiva en un futuro político que se antoja cada vez más complicado. Su posición en el PP como secretario general en Castilla y León parece cada vez más débil toda vez que es directo responsable como director de campaña de algunos de los males que Juan Vicente Herrera ha empezado a denunciar... y que también están criticando muchos barones regionales tras el importante bajón de votos que han cosechado las candidaturas del partido en las municipales y autonómicas del domingo, que atribuyen a la tibieza con la corrupción que, como presidente del comité de garantías, Mañueco no ha atajado. Errores que el todavía alcalde de Salamanca no reconoce, toda vez que ha optado por valorar como un éxito lo ocurrido porque el PP se mantiene como fuerza más votada, ignorando que es una mayoría que se puede traducir en solo unos días en gobiernos de otro color allí donde los 'populares' mandan hoy.

 

Para evitarlo depende de la decisión de Ciudadanos, pero no parte en la mejor posición para conseguir lo que necesita: que el partido naranja se abstenga o vote por su propio candidato, las dos opciones que le permitirían seguir sentándose en el pleno como alcalde, eso sí, en minoría. El comité de pactos de C's ya ha dicho que su posición de partida en la composición de los plenos municipales va a ser el 'no' y el compromiso entre estabilidad y cambio. A partir de ahí, solo el cumplimiento del decálogo sobre regeneración impulsado por Albert Rivera permitirá ganar puntos no ya para pactos de Gobierno, algo que C's ya ha dicho no hará (ni a izquierda ni a derecha), sino nada más que para investiduras.

 

El compendio de exigencias se le complica a Fernández Mañueco en un punto, la corrupción, y en dos vertientes concretas: la financiación irregular y los imputados, dos de las cuestiones que penaliza el documento que obligatoriamente Ciudadanos de Salamanca le entregará al alcalde cuando este les solicite su apoyo. Con nombres y apellidos se trata de los casos de Fernando Rodríguez, Javier Iglesias y Carlos García Sierra, a los que Mañueco ha apoyado con su silencio o de manera explícita.

 

Cuando estalló el caso de los 'papeles' de Salamanca no asumió responsabilidad alguna y después ha colaborado a ocultar a su teniente de alcalde a los focos; por supuesto, no ha dimitido y lo lleva en su lista. Prescindir ahora de Rodríguez no serviría más que para asumir su parte de culpa: Fernández Mañueco era secretario provincial del PP en 1999, el año en el que su lugarteniente reconoce se produjo la financiación ilegal. También ha callado en el caso de las irregularidades en contratos de la Diputación, que afectan a García Sierra y al jefe de Fomento, amigo personal de Mañueco y que llegó a La Salina en su época de presidente. Y en cuanto a Javier Iglesias, al presidente del PP provincial sí  lo ha apoyado con declaraciones públicas a pesar de su imputación en el caso de los despidos de la agropecuaria, pendiente de resolver, y mientras tanto lo ha tenido a su lado en muchos actos de campaña.

 

Rodríguez e Iglesias son personas fundamentales en su trayectoria, pasada, presente y futura y para conseguir la limpieza que quiere C's no bastaría con prescindir de ellos, ya que les ha estado protegiendo durante meses a pesar del escándalo. Y tampoco es una decisión que esté en condiciones de tomar: su posición en el partido no es, hoy por hoy, la de faro de la renovación por las muchas dudas que hay sobre su gestión en Salamanca y por su inacción en el comité de garantías, el órgano por el que han pasado todos los escándalos de corrupción del PP. Presidente de este órgano, Fernández Mañueco es artífice de uno de los debes que ahora los críticos señalan a Rajoy, no haber sido claro con la corrupción; y en esto la manera de actuar en el comté de garantías ha sido un error porque no ha actuado como filtro implacable, sino como paño caliente de los caídos en desgracia: no hay más que recordar lo que tardó en expulsar a Rodrigo Rato por el caso de las tarjetas y Bankia.

 

Todo esto va en su contra a la hora de presentarse como candidato a la alcaldía ahora que necesita la aprobación de otros. Salpicado por casos de corrupción, habiendo justificado a imputados, artífice de la desastrosa estrategia del PP para gestionar el descrédito de la política, no está en posición ni de ser la cara del cambio que pide C's ni tampoco de cumplir las condiciones sine qua non que le va a plantear la formación naranja para empezar a hablar. Servir la cabeza política de Fernando Rodríguez en bandeja no haría más que confirmar su responsabilidad en la financiación ilegal. Y tampoco es algo que pueda hacer porque ante los suyos no cuenta con autoridad moral para aplicar la ejemplaridad.

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