Siempre soñó con dirigir una película y lo ha conseguido. Rodrigo Cortés ha conseguido eso y mucho más. Ha sido capaz de meter en un ataúd a Ryan Reynolds o que los espíritus hablen con Robert de Niro.
Es un salmantino (en la ciudad del Tormes ha vivido desde los dos años) que ha triunfado en el mundo del cine, sus dos últimas películas (Buried y Luces Rojas) han sido aclamadas por público, crítica y taquilla.
En una de sus visitas a su tierra, ha aprovechado para acudir como invitado a un máster de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca. En Tribuna hemos aprovechado para hablar con él y para saber qué proyectos tiene actualmente entre manos.



