Roban quesos en Sobradillo por un valor superior a 50.000 euros

Durante la madrugada. Los ladrones sustrajeron en San Felices de los Gallegos un camión cargado de bebidas, que utilizaron posteriormente para transportar el nuevo botín conseguido
M. Corral

Unos 5.000 kilos de queso, con un valor estimado en el mercado de 50.000 euros, es parte del botín de un nuevo robo en la provincia de Salamanca. En esta ocasión el lugar seleccionado para el golpe fue Sobradillo, en una conocida fábrica de elaboración artesanal de queso de oveja.

Pero además del valor de los 2.000 quesos sustraídos, a este nuevo acto delictivo hay que añadir el robo de un camión de medio tonelaje, y semi cargado de bebidas, que previamente había sido sustraído en San Felices de los Gallegos, localidad distante de Sobradillo a unos 15 kilómetros. Los hechos tenían lugar a primeras horas de la madrugada del lunes, aunque ya a última hora de la tarde-noche del domingo, el propietario de la fábrica de quesos fue avisado por un vecino de la presencia de un vehículo desconocido que merodeaba por el pueblo y en las inmediaciones de la fábrica quesera.

Según señaló a este diario Blas López Arroyo, propietario de la fábrica, “me avisó el propietario del supermercado y sobre las 20.30 horas me acerqué hasta la fábrica para comprobar si el coche rondaba por allí, pero no vi nada. Volví sobre las diez de la noche y comprobé que todo estaba bien, pero seguro que el coche estaba escondido en la nave que se encuentra en la trasera de la fábrica”, edificio donde posteriormente apareció la caja registradora. Todos los indicios apuntan a que previamente los delincuentes habían procedido al robo del camión en San Felices, un Renault propiedad de la empresa Distribuciones Hermanos Redero S. L. Desde ese lugar se trasladaron con el camión a Sobradillo y procedieron a ocultarlo durante un tiempo en una nave cercana situada a la trasera de la fábrica de quesos.

Mientras el camión permanecía oculto los ladrones procedían a entrar en la fábrica rompiendo el panel inferior de la puerta principal y desconectaban la alarma, para posteriormente comenzar a sacar los quesos por una ventana trasera en la que previamente habían reventado una reja anclada sobre la fachada. Hasta ese lugar acercaron el camión, introduciéndolo por la puerta principal de acceso a la parcela donde se ubica la fábrica, aunque previamente hubieron de arrastrar una furgoneta vieja que el propietario colocaba sobre la entrada en previsión de sucesos como el que vivió ayer. Una vez con los quesos en el interior del camión, los delincuentes procedieron a beber varios batidos de chocolate que se hallaban en el camión de bebidas, así como a descargar varias cajas de cerveza con el objeto de hacer un mayor acopio de cajas de queso.

La parcela de la fábrica se encuentra protegida por dos perros mastines, así como por una alarma, pero todas las medidas de seguridad resultaron inútiles. La alarma disponía de 120 segundos de retardo antes de su activación, un tiempo suficiente para que los ladrones procediesen a romper con una marra la caja de conexiones y cortaran los cables telefónicos. Según Blas López, “cuando llegué esta mañana y vi la furgoneta movida de la puerta me dio un vuelco el corazón, sabía que me había tocado”. Las sospechas de este empresario y los temores de este robo estaban sobradamente fundados, pues hace 10 años su fábrica fue objeto de otro hecho similar. A última hora de la tarde de ayer aún estaba contabilizando el valor sustraído, igual que hacía Antonio Redero en San Felices, uno de los socios de la empresa propietaria del camión. La denuncia de los hechos la presentarán hoy martes.