Riesgo en el segundo encierro

La manada, de la ganadería Valrubio, se dispersó antes de entrar en las calles y uno de los novillos embistió a un caballo
MIGUEL CORRAL

E mocionante pero al mismo tiempo peligroso fue el encierro vivido ayer en Lumbrales, segundo de los cuatro previstos en el programa festivo hasta el día 24 de agosto. Se corrían novillos de José Luis Rodríguez Valrubio, uno colorao y cuatro negros de desigual presentación y que servirían para el festival de la tarde en cuyo cartel estaban anunciados los matadores Javier Castaño y Julián Miletto, además del novillero Damián Castaño.

El encierro comenzaba puntual a las 12.30 horas con un recorrido rebosante de público incluso en el tramo anterior a la entrada del casco urbano. Y fue allí donde la manada se dispersó para poner en serios apuros a uno de los ocho caballistas participantes. El penúltimo de los astados en carrera arremetía contra un caballo colándose por debajo sin que finalmente sufriera percance alguno, pero hubo momentos de auténtico desconcierto entre los jinetes cuando el último de los novillos intentaba también pararse a la entrada en las calles.

De este modo, los cinco erales dejaban a los cuatro mansos y tomaban las calles de manera dispersa poniendo emoción al recorrido y creando situaciones de peligro, aunque finalmente solo hubo que lamentar un herido leve, una mujer que tras caer al suelo necesitó de atención médica y a la que le fueron practicados varios puntos de sutura.

Para hoy lunes, está previsto el tercer encierro de la fiestas en el que se correrán cinco novillos de la ganadería de Miranda de Pericalvo.