Ricardi recibe 500.000 euros por 13 años de injusta condena

Indemnización. El recluso gaditano salió de la prisión de Topas en julio de 2008 tras haber sido encarcelado por una violación que no había cometido
AGENCIAS
El Gobierno ha hecho efectivo el ingreso a Rafael Ricardi, el ciudadano de El Puerto de Santa María (Cádiz) que permaneció 13 años encarcelado acusado de un delito de violación que no había cometido, de los 555.000 euros de indemnización que acordó el Consejo de Estado el pasado 28 de octubre. El preso ahora indemnizado salió de la prisión salmantina de Topas el 25 de julio de 2008.

Según explicó la abogada de Ricardi, Antonia Alba, el ingreso se hizo efectivo el pasado 31 de diciembre. No obstante, y tras tildar la cantidad de “irrisoria” y de “alejada de la realidad”, aseguró que ha pedido a Ricardi que se tome unos días para “reflexionar” sobre la presentación de un recurso porque “existe esa posibilidad”.

Alba dice que cuando ha abordado este punto con su cliente durante este tiempo, éste había venido manifestado su deseo de “pasar página”, pese a encontrarse en una situación económica “precaria”. En cualquier caso, le anima a recurrir y “seguir hasta el final”.

No en vano, la abogada –cuya petición inicial fue de diez millones de euros para el portuense– ha enfatizado que la indemnización de 555.000 euros supone “120 euros por día en prisión”, que es lo que el Estado califica de “lo normal”.

Sin embargo, “aquí no hay nada de normal, porque no estamos hablando de una prisión preventiva, sino de una condena en firme y por un delito de violación”, significando lo “mal mirado” que dicho delito está fuera de prisión y “más aún dentro”. Por ello, insistió en que la cantidad “se aleja mucho de la realidad” y anima a su cliente a presentar el pertinente recurso.

El día de su salida de la cárcel de Topas, Ricardi atravesó el acceso principal del centro penitenciario sobre las 15.20 horas. Apenas se limitó a asentir a las preguntas de las decenas de periodistas apostados en la puerta de salida de Topas. Ahora ya sí se sentía libre. “Está contento, pero lo ha pasado muy mal”, explica su letrada en declaraciones a este periódico.

La abogada añadía horas antes de la salida de Ricardi de Topas que “se encuentra muy nervioso por lo que le va a venir encima ahora”. La inocencia completa, tras conseguir una libertad condicional avalada por la inexistencia de rastros de ADN en las muestras de la violación de hace trece años, quedaba entonces en manos del Tribunal Supremo.