Restauradores salmantinos se rinden a las II Jornadas Gastronómicas Viña Mayor

Estuvieron presentes Casa Paca, Pucela, Don Mauro, La Posada, Alquimista, Vida & Comida y La cocina de Toño bajo la dirección del chef con estrella Michelin, Rodrigo de la Calle

Bajo la acogedora presencia de la Escuela de Hostelería de Salamanca 'Fonda Veracruz', siete restauradores salmantinos de otros tantos restaurantes han asistido a las II Jornadas Gastronómicas Viña Mayor, que buscan fusionar -con la más alta calidad- los mejores platos y caldos.

 

Dirigidas en esta ocasión por el reputado cocinero Rodrigo de la Calle, que posee una estrella Michelin, las jornadas ofrecieron nuevas experiencias a los hosteleros salmantinos, que pudieron maridar los platos sugeridos por De la Calle con cinco vinos de Viña Mayor, rompiendo incluso en ocasiones con los estándares clásicos.

 

De este modo, se comenzó con un aguachile de espárragos con un aliño a base de cilantro que casaba a la perfección con un Verdejo D.O. Rueda por la frescura de un plato tan verde.

 

En segundo lugar, Rodrigo de la Calle preparó un arroz de verduras caldoso emulsionado con pasta de ajo, tomate y pimiento rojo, junto a un 'cous cous' vegetal, que maridaron con un blanco fermentado en barrica D.O. Rueda. Éste es un vino que no ha perdido frescura, aunque es más untuoso.

 

El tercer plato fue un bacalao con aceite de hierbas y especias y ñora, terminado con unos germinados de alfalfa. En esta ocasión, Rodrigo de la Calle 'innovó' al maridar este plato de pescado con un vino tinto de Toro con 10 meses de paso por barrica y que busca sin duda un equilibrio entre fruta y madera. A pesar de la 'fama' de los vinos de Toro, no hay que olvidar que actualmente son vinos que se están refinando mucho y son cada vez más suaves y complejos.

 

Con la llegada del plato de carne, llegó también a la mesa el vino estandarte de la casa: el crianza de Viña Mayor D.O. Ribera del Duero. Para maridarlo, el chef preparó una carne de morucha con jugo de remolacha. Los 12 meses en botella de este caldo antes deir al mercado le dan matices de regaliz, juanola, pimienta y frutos rojos que casan perfectamente con la carne roja.

 

Para terminar innovando, Rodrigo de la Calle se sacó de la chistera un postre basado en un sorbete de vino tinto sobre natillas de calabaza y queso de cabra que maridó con el reserva D.O. Ribera de Duero a la perfección.

 

Estos cinco vinos, de marcada personalidad, tienen puntuaciones superiores a los 90 puntos en guías y concursos de prestigio nacional e internacional y han ofrecido una sensación única a los restauradores salmantinos, expertos ya en el arte del maridaje.