Remonta sin brillantez

LLORENTE, EN EL MINUTO 92. La Roja sufrió más de la cuenta para ganar a una débil selección y deberá mejorar de cara al Mundial.
EFE / Innsbruck (Austria)

La selección española cosechó dudas en el primer amistoso camino al Mundial de Sudáfrica 2010, con un triunfo alejado de la brillantez de su fútbol habitual, en un encuentro que salvó sobre la hora un cabezazo de Fernando Llorente y que como nota más positiva dejó el regreso de la mejor versión de Andrés Iniesta.

Regresó la selección española al estadio donde inició el camino hacia la gloria de la Eurocopa. El coqueto nuevo Tívoli donde la Roja lanzaba un mensaje al mundo, ante Rusia y Suecia, para fulminar fantasmas del pasado y convertirse en un equipo ganador. Entre montañas del Tirol, un grupo de futbolistas retocado por Vicente Del Bosque, inició el camino hacia el gran reto, el Mundial.

Y lo hizo sembrando dudas en el comienzo. De la misma forma que en aquella Eurocopa con el primer amistoso –en Huelva ante Perú–. Desajustes, piernas agarrotadas por la carga física, una ambición rebajada por ser amistoso. Factores que unidos provocaron un extraño arranque. Con España sin superar la línea de presión del rival y Arabia Saudí reivindicando calidad técnica en el trato con el balón.

Del Bosque había apostado por un equipo que perfectamente puede iniciar el Mundial. España despertaría cuando sus jugones del centro del campo se adueñasen del balón. Para ello, fue clave la movilidad de David Silva y sobre todo la recuperación del mejor Andrés Iniesta. Gana en autoestima y ritmo para dejar en el olvido sus problemas musculares. Sin encontrar el camino hacía la portería rival, la sorpresa saltó cuando una mala salida de Íker Casillas en un saque de esquina, lo cabeceó a la red el central Osama a los 16 minutos. Le faltaba velocidad en el juego a España, que comenzó a tocar para generar ocasiones. Acarició el gol Sergio Ramos con dos testarazos a saques de esquina. Uno lo estrelló en la madera. No falló David Villa en una conexión con Iniesta.

Llegaba el descanso con mucho que corregir. No se notó sobre el césped en la segunda mitad. España saltó al campo con los mismos defectos. Dominaba España pero no chutaba a puerta. Lo intentó Xavi, desviado, y tuvo más acierto Xabi Alonso, con un derechazo ante el que tardó en responder el meta Waleed. Cuando lo hizo el balón se había alojado en la red. Quedaba media hora de partido y Del Bosque probó el plan b.

Cambió el registro, probó con extremos con la entrada de Jesús Navas y Pedro Rodríguez, que debutó como Javi Martínez. Y apostó por Fernando Llorente como rematador. Acabó salvando el partido después de que Al Sahlawi se aliase con la fortuna en un disparo sin aparente peligro, que rebotó en Gerard Piqué y se envenenó para convertirse en el empate.

El cabezazo de Llorente cuando el partido se despedía esquiva el recuerdo a jugadores ausentes y la apuesta por los nuevos de Vicente del Bosque a la hora de la verdad. El seleccionador no forzó a Cesc Fábregas y Fernando Torres. Su entrada en los próximos días cambiará la cara de una España que arranca alejada de la brillantez.