Reino Unido analiza si el modelo 'free-to-play' es ilegal en algunos juegos

Foto: EA

Esta estrategia consiste en ofrecer un videojuego gratis o a un coste muy bajo para después hacer caja cobrando por contenidos dentro del título

Cada vez es más habitual que las desarrolladoras de videojuegos recurran a un modelo 'free-to-play' o mixto. Esta estrategia consiste en ofrecer un videojuego gratis o a un coste muy bajo para después hacer caja cobrando por contenidos dentro del título.

 

La web de videojuegos CVG informa de que la Oficina de Comercio Justo de Reino Unido está analizando si determinados videojuegos, especialmente los basados en web y en aplicaciones móviles -los que más habitualmente recurren a esta práctica- están "engañando, siendo comercialmente agresivos o injustos" con el consumidor.

 

La oficina se está centrando especialmente en si los videojuegos 'free-to-play' incluyen "menciones directas" hacia niños, animándoles a hacer una compra o elegir una opción que implica necesariamente una compra; también si están "persuadiendo" a los padres a hacer esas compras para sus hijos.

 

Muchos usuarios de videojuegos critican este tipo de modelo, pero la investigación de la oficina se centra en su impacto en los niños, que pueden ser poco conscientes de lo que implican las transacciones dentro de una aplicación. Esto podría derivar en ser considerados productos que infringen la ley británica y que los videojuegos 'freemium' se convirtieran en productos para mayores de edad.

 

En este sentido, un portavoz de la Oficina de Comercio Justo ha dicho que "no están intentando prohibir las compras in-game", sino proteger a los consumidores vulnerables; esto es, los niños. "Estamos preocupados por que los niños y sus padres puedan ser sujeto de presión injusta para comprar mientras están jugando con videojuegos que piensan que son gratuitos, pero que pueden suponer costes importantes", ha dicho el portavoz.

 

Teniendo en cuenta que el mercado de los videojuegos está formado por muchos de desarrolladores y editores de todas partes del mundo, la oficina británica está hablando con reguladores de otros países, con el objetivo de alcanzar una estrategia común y trabajar en colaboración.