Recupera, corre y gol

Tres puntos son tres puntos y fórmulas para conseguirlos hay varios. La Unión partía con la idea de ser un equipo mandón que derrotara a sus rivales con buen juego merced a su dominio del balón pero ha encontrado un camino que se acomoda mejor a los futbolistas con los que cuenta, el de la velocidad cuando apareciera una buena contra y ayer lo aplicó para sumar su segunda victoria como local.
Teresa Sánchez

Si algo quedó claro desde el primer minuto es que si el Salamanca quería un partido en el que no predominara tanto el control del balón como la posibilidad de explotar su velocidad, no lo iba a tener fácil. El Albacete cedió el esférico a los unionistas desde el primer minuto ofreciendo la sensación de que su única preocupación iba a ser esperar cerca de su área, guardando bien la portería y aguardar un error de los unionistas para aprovechar una contra o una acción a balón parado.

Los blanquinegros tenían el control, aunque les faltaba imaginación en la medular para administrarlo y tan sólo a partir de los pies de Perico o en la incorporación por alguna de las bandas conseguía romper el entramado defensivo manchego. Arbilla, en dos acciones casi consecutivas, protagonizó sendas jugadas personales en las que alcanzó la frontal y probó el disparo, topando en el primero con el palo y después ejecutando fuera y flojo. Parecía que la banda izquierda de los unionistas iba a ser la llave para intentar abrir la lata pero fue por la derecha cuando, a los trece minutos, Sarmiento consiguió sacar un buen centro que en el primer palo, con todo a favor, cabeceó de forma defectuosa Endika. Marcos Márquez quiso remachar pero cuando se disponía a celebrar el gol, el colegiado señaló fuera de juego.

Fueron cinco minutos en los que los locales salieron con más o menos claridad pero a partir de ese momento comenzaron a tener más problemas. El Albacete se acabó de situar bien y se dio cuenta de los problemas de los locales para salir con el balón jugado desde su zaga, de manera que adelantaron ligeramente su presión y eso provocó que el Salamanca se perdiera en un fútbol horizontal, sin peligro, o en balones en largo en busca de Marcos Márquez que acababan casi siempre a los pies del cualquier jugador del equipo manchego.

Tampoco el Albacete inquietaba a Biel Ribas, demasiado estático con el balón en juego y que encontraba en las acciones a balón parado su verdadera oportunidad de dar un susto. Eso hasta que Arbilla y Zamora no se entendieron en una cesión y Asen se hizo con un balón dentro del área que olía a gol hasta que el jugador del Albacete quiso recrearse ante Biel y tocó mal para que el guardameta enjugara el peligro.

Fue un serio aviso al que contestó el Salamanca de la mejor forma posible, con el gol y este llegó con espacio y velocidad en una contra casi de libro. Perico recogió un balón rechazado y progresó con rapidez hasta el punto de dar la sensación de entretenerse en exceso pero abrió en el momento justo hacia la incorporación de Sarmiento que vio como su compañero continuaba la jugada y le puso un centro medido para que cabeceara al fondo de la portería.

Faltaban diez minutos para el descanso y la situación era la ideal después de lo visto aunque a Biel hay que darle las gracias de que con el pitido del colegiado siguiera igual porque evitó con una buena parada el empate en la salida de un córner.

El Albacete estaba obligado a ofrecer algo más, a salir de atrás con el balón jugado y eso podía dejar más espacios a los unionistas que nada más volver del descanso estuvieron a punto de sentenciar por dos veces, primero con un cabezazo de Yuste y después con un centro chut de Marcos Márquez ante el que se tuvo que emplear Navas. A partir de ahí, poco que contar. Con la entrada de Mario, Quique y Galindo, ya bien avanzada la segunda mitad, el Salamanca controló con más facilidad el balón, aunque sin profundidad, y sujetó bien cualquier intento ofensivo de su adversario