Recolección del cultivo. La actividad se inició el pasado sábado y se prolongará hasta finales de junio o principios de julio con la certeza de una baja producción y la duda de un valor rentable para el productor

 
Chema Díez

Los agricultores de la zona de la Sierra salmantina comenzaron el pasado sábado la recolección de la cereza con la incertidumbre del valor que alcanzará el producto en el mercado debido a la delicada situación en la que se encuentra el sector.

La recogida se prolongará hasta finales del mes de junio o principios de julio y los agricultores encaran ahora una fase “más aceptable” tras recolectar la cereza más fina y delgada, que ha dado paso a una fruta más madura y gorda que no ha perdido la calidad.

No obstante, la producción que se espera en esta zona de la provincia oscilará esta campaña entre 400.000 y 500.000 kilogramos, más o menos la mitad respecto a un año normal, pero con la incógnita del valor de la cereza, que para ser rentable debería superar el euro por cada kilogramo.
“El sector se encuentra en una situación mala porque los que se dedican a él ya son gente mayor, la mano de obra es muy cara y en muchas ocasiones, el agricultor no puede ni cubrir los costes. Así, el futuro no es muy halagüeño”, señala José Sánchez, productor de Sotoserrano.

La sierra no exporta
Por su parte, otra de las cuestiones que preocupa, y mucho a los productores de cereza es el escaso nivel de exportación de su producto al exterior. En concreto, la cereza de la zona de Sotoserrano se destina casi en su totalidad a la zona de Asturias,“porque la producción no llega para exportar a otros países, a lo que hay que sumar un descenso de la calidad de la cereza del Jerte, por ejemplo”.

Así el valle del Jerte ha perdido su nota distintiva por las malas campañas de los últimos años y pese a que sigue en buenos niveles, también se ve afectada por la crisis que viven todos los sectores. “Es algo que se ve a simple vista, la cereza no tiene la misma vistosidad que en otros años y eso al final influye”.

Y cómo no, un factor que desnivela la balanza en contra de la producción nacional es la entrada de la fruta de fuera de España a un precio menor, aunque lógicamente, la calidad tampoco se asemeja en nada a la española.

Por tanto, el futuro del sector se presenta negro por las cuestiones analizadas anteriormente y que se ven agravadas por la meteorología, factor externo al campo, pero que en muchas ocasiones influye en lo negativo y se suma a las contrariedades del sector.

Por tanto, y a la espera de conocer un precio definitivo según la variedad, los agricultores mantienen la incertidumbre pero reconocen que el camino que les espera no será de rosas y los años de bonanza se han quedado atrás. La falta de motivación y de personal que trabaje en el mismo, es otro de los puntos de discordia con el que cuentan para mantener su negocio.

Hay que destacar que tanto la calidad como el precio de este cultivo dependerán también de las distintas variedades que se vayan recogiendo en la zona.