Rajoy ofreció a Urkullu un acuerdo entre sus Gobiernos y el PSOE para gestionar el fin de ETA

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ofreció al lehendakari, Iñigo Urkullu, llegar a un acuerdo entre Ejecutivos y el PSOE para gestionar el final de ETA.

La entrevista entre Urkullu y Rajoy se produjo después de que el 31 de enero el lehendakari celebrara un encuentro con el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el secretario general del PSE-EE, Patxi López, al que también asistió el presidente del EBB del PNV, Andoni Ortuzar, y en el que se habló del ciclo del fin de la violencia.

Las fuentes consultadas han asegurado que, en la entrevista entre Mariano Rajoy e Iñigo Urkullu, se abordó el tema de los reclusos de ETA, aunque el lehendakari no presentó ninguna propuesta concreta al respecto --ya lo había hecho en una reunión anterior--, y se habló de cómo abordar el final del terrorismo.

En este contexto, Rajoy propuso a Iñigo Urkullu la posibilidad de trabajar conjuntamente entre el Ejecutivo central, el vasco y el PSOE para gestionar el final de ETA. Entre ambos mandatarios hubo "una buena sintonía", según han asegurado las mismas fuentes.

Por su parte, Urkullu planteó al máximo representante del Ejecutivo central "un plan completo de paz y convivencia", que incluía el desarme de ETA, el reconocimiento del daño causado, la reparación de las víctimas, la flexibilización de la política penitenciaria y la necesidad de consensos entre las cuatro grandes fuerzas vascas (PNV, la izquierda abertzale, PSE-EE y PP).

Se trata del mismo texto que el lehendakari ha entregado a la presidenta del PP vasco --con la que se reunió en el Parlamento vasco tras la reunión con Mariano Rajoy--, a Sortu, a los socialistas y a todos "los interlocutores" con los que ha hablado del tema de la profundización en la pacificación y la convivencia, según ha confirmado esta martes por la mañana el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka.

Precisamente, "la insistencia" de Iñigo Urkullu en el tema de los presos de ETA y en pedir una flexibilización en la política penitenciaria, en lugar de insistir en "la oferta" que realizó el presidente del Ejecutivo central al lehendakari, ha provocado "malestar" en la máxima representante de los populares vascos.

Arantza Quiroga, tras entrevistarse con Urkullu, consideró que éste planteaba medidas para los reclusos que no se enmarcaban en la legislación e insistió en la necesidad de que se afrontara el fin del terrorismo de ETA desde la instituciones con el Partido Socialista.

Al parecer, en esa reunión, el lehendakari comunicó a la presidenta del PP vasco que le parecía "bien" el planteamiento realizado por Mariano Rajoy, si bien admitió que no renunciaría a mantener vías de contacto y cooperación con la izquierda abertzale.

Los populares, que abogan porque se restablezcan las relaciones entre Arantza Quiroga y el lehendakari, habrían interpretado que el Gobierno vasco, parapetándose en "la discreción", ha evitado, en todo momento, referirse a la "cuestión esencial", que, a su juicio, es la propuesta que le trasladó Rajoy.

PSOE

Precisamente, la manifestación del pasado 11 de enero, en la que el PNV compartió pancarta con Sortu, fue la que levantó las suspicacias entre populares y socialistas ante la posibilidad de que los jeltzales pudieran mantener "una unidad de acción" con la izquierda abertzale.

La posibilidad de que ésta pudiera "rentabilizar" a su favor el ciclo del fin de la violencia y hacer prevalecer, con la ayuda del PNV, "su relato" sobre la historia de ETA y la violencia, despertó suspicacias en el PSE-EE y en el PP.

Pese a que los jeltzales y el propio presidente del EBB del PNV insistieron en que la manifestación fue una situación "excepcional", el lehendakari envió un mensaje a Patxi López con el fin de acabar con esas desconfianzas.

En una conversación posterior entre ambos, Iñigo Urkullu disipó los temores de que el Ejecutivo y los jeltzales pudieran emprender una camino con la izquierda abertzale al margen de socialistas y populares.

De esas conversaciones, surgió la idea de que, con motivo de la visita a Euskadi de Alfredo Pérez Rubalcaba --para clausurar las jornadas del PSE-EE y la Fundación Ramón Rubial "Reflexiones del futuro"-- se produjera una reunión 'a cuatro' el 31 de enero. En ese encuentro celebrado en Bilbao, en la que estuvieron presentes Urkullu, Ortuzar, Rubalcaba y López, se trató de establecer "un suelo mínimo compartido" ante el proceso de fin de ETA y hubo coincidencias básicas sobre la importancia del momento y la necesidad de abordar "una política inteligente" que acelere la desaparición de ETA.

Entre ellos también hubo "sintonía" sobre el margen que ofrece la legislación vigente para flexibilizar la política penitenciaria y sobre la necesidad de reforzar la unidad de los partidos para conseguir la disolución de la banda armada. Los socialistas trasladaron, asimismo, a Urkullu y Ortuzar su voluntad de no utilizar esta cuestión con intereses partidistas y de trabajar de manera discreta para lograr los objetivos previstos.

Con esa intención, el PSE-EE ha evitado entrar en la polémica surgida entre Arantza Quiroga y el Gobierno vasco en torno "a la gestión" que se ha hecho de la entrevista que se produjo entre el lehendakari y el presidente del Gobierno central. Los socialistas pretenden alejarse de este tipo de "batallas" y colaborar en que, de forma "inteligente", se aborde ese final de ETA, con "un relato" en el que no se "victimice" a la izquierda abertzale, después de "la derrota por los demócratas" de la banda.

Por su parte, esta misma mañana Erkoreka ha asegurado, respecto a Quiroga, que el Ejecutivo vasco "no está dispuesto a alimentar polémicas estériles interesadas, que parece que solo pretenden ocultar el conflicto del debate interno del Partido Popular".

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