Que sea viaje de ida y vuelta

La primera final de la temporada del Salamanca llega mucho antes de lo que la mayoría se esperaba. El equipo salmantino se presenta esta tarde en el Nou Stadi con la necesidad imperiosa de ganar porque una racha de nueve derrotas consecutivas y diez sin vencer no hay conjunto que lo aguante y, sobre todo, es difícil que haya técnico que lo resista. Para el Salamanca el encuentro de hoy frente al Nástic de Tarragona es una final con la que evitar entrar en puestos de descenso y, sobre todo, en la que la continuidad de su entrenador Óscar Cano está en juego.
Teresa Sánchez

La paciencia de los dirigentes está siendo encomiable y también el empeño del técnico por buscar soluciones y mantener la competitividad de la plantilla en una circunstancia tan adversa, pero diez derrotas pesarían demasiado en contra de un Cano que, todo hay que recordarlo, accedió al banquillo de la UDS poniendo incluso dinero de su bolsillo. Por eso ni el quiere irse ni en el club desean que se vaya ni parece que los futbolistas deseen un relevo, así que la sensación de partido definitivo está en todas las mentes.

Durante la semana ha tocado analizar mucho, buscar las causas que llevan a la Unión a caer un partido detrás de otro y el preparador ha señalado como fundamental recuperar la agresividad y la competitividad que se mostró en las primeras jornadas de Liga. Sobre esos puntos ha incidido mucho durante el trabajo diario, tanto con el balón en juego como en las charlas que ha mantenido con el equipo.

La duda sobre si realizará cambios en el once no se resolverá hasta esta tarde porque Cano se ha encargado de guardar sus cartas con un primer entrenamiento a puerta cerrada. Volverá Arbilla, Toti puede tener la oportunidad de entrar y Kike jugará arriba ante la ausencia de los dos delanteros.