PSOE+Ciudadanos+Ganemos: buenas vibraciones para el cambio en Salamanca

PSOE, Ciudadanos y Ganemos han demostrado durante toda la campaña una sintonía que augura un acuerdo de Gobierno. En citas como los Foros de TRIBUNA han puesto de manifiesto el gran número de puntos de vista que comparten: el primero, dar una oportunidad a Salamanca que con el PP se le ha escapado.

Existen muchos condicionantes que todavía hay que despejar, pero el panorama apunta a un acuerdo para alcanzar un acuerdo de Gobierno que desaloje a Fernández Mañueco y el PP salmantino del Ayuntamiento de Salamanca por primera vez en 20 años. Los gestos así lo auguran. En la noche electoral, los cabezas de lista de PSOE, Ciudadanos y Ganemos ya habían crucado felicitaciones mientras alguno de ellos todavía esperaba la llamada del todavía alcalde, esa que el argumentario diseñado por los populares había despreciado en el caso de C's y que está totalmente descartada en el caso de Ganemos. Ahora la inminente pérdida del poder, y no la cortesía, puede llevar al candidato popular a marcar algunos números.

 

Con todo, el cambio afecta también a la terminología de lo hasta ahora conocido en materia de mayorías compartidas. Dos de los tres actores no quieren hablar de pactos, sino de acuerdos. La diferencia es sencilla: prefieren estar conformes en cada cosa que se haga, vistas unas por una, que entregar un cheque en blanco que, por cierto, Enrique Cabero no quiere (ni necesita para justificarse). El número uno de la candidatura socialista ha mostrado siempre más que talante, convicción de acuerdo y concordia en torno a un objetivo que comparte con sus posibles compañeros de andadura: el cambio para Salamanca.

 

Es el cambio lo que más une a las tres fuerzas ganadoras, por encima de la derrota del PP salmantino, objetivo cumplido ya en la pasada noche electoral. Durante las últimas semanas han demostrado ser algo más que un 'pacto de perdedores', una terminología que no tardará en aparecer si Fernández Mañueco no logra engatusar a nadie para que le deje gobernar justo ahora que tiene que tomarse la molestia de convencer a alguien cuando, mayoría tras mayoría, ha ido despreciando ese ejercicio. Las tres fuerzas que lideran el cambio han mostrado una enorme sintonía en ocasiones como las dos citas del Foro TRIBUNA: ausente, el PP no ha podido comprobar el acuerdo unánime en dar a Salamanca un proyecto de ciudad, un cambio en el modelo productivo, una participación de verdad, un diálogo también de verdad, recuperar la interlocución válida con sindicatos y patronal... La conclusión fue siempre la misma: "el acuerdo no va a ser complicado, nos unen muchas cosas".

 

Por su parte, al PP parece que no le queda más opción que Ciudadanos. El partido de Albert Rivera decidirá de manera centralizada qué acuerdos hace y a quién deja gobernar: habrá que ver si quiere un mismo patrón para todo el poder municipal de España o si mirará, como dice, caso por caso. Visto lo de Salamanca, no parece que una lista con Fernando Rodríguez (autor confeso de financiación ilegal) y un partido con Javier Iglesias y García Sierra (imputados o investigados, como se prefiera) tengan nada que ofrecer a un partido que ya ha dicho, por activa y por pasiva, que quiere lejos a los corruptos.