Preocupante oleada de robos con violencia

 
Las estadísticas pueden seguir diciendo que Salamanca es una de las ciudades más seguras de España, y probablemente lo sea, pero los números favorables no nos pueden ocultar una realidad que cada día es más evidente. El jueves un robo en una tienda en una céntrica calle de la capital a plena luz del día, varios asaltos a naves agrícolas en la provincia, hurtos en los grandes almacenes; ayer un secuestro violento en Aldearrodrigo que pudo acabar en tragedia y un atraco a mano armada en un bar de la calle Marconi, sin olvidarnos que no hay noticias de los asesinos del taxista. La violencia aumenta cada día en esta provincia y sería un error mirar hacia otro lado, mientras en la población crece un sentimiento de inseguridad. La solución pasa primero por reconocer el problema y segundo, por habilitar el operativo que sea necesario para intentar paliar el enorme daño que están haciendo las bandas de atracadores con violencia en los pueblos y en la capital salmantina. Es evidente que la profunda crisis económica está aumentando la delincuencia de los que deciden buscarse la vida de la peor manera posible, a lo que hay que añadir los recortes de personal y de presupuesto que están sufriendo y que van a sufrir las fuerzas de seguridad del Estado. Hay que medir mucho los ajustes en un Estado de Bienestar para no tener que lamentar con el tiempo una pérdida irreversible en la calidad de los servicios, aunque no está de más tampoco solicitar una mayor colaboración ciudadana a favor de cuestiones que nos afectan a todos.