Por San Blas, gargantillas verás

Un vendedor de gargantillas de San Blas en la calle Toro

¿Qué son esos lazos de colores que vemos vender estos días o que aparecen anudados en los cuellos de muchos salmantinos? Salamanca se anuda la gargantilla de San Blas para evitar los catarros. 

Son muchos los devotos de la provincia de Salamanca, especialmente de las comarcas de Ciudad Rodrigo y Vitigudino, lucen desde hace unos días  y hasta el Miércoles de Ceniza lazos de colores anudados al cuello, conocidos como gargantillas y consagrados por San Blas.

 

Se trata de una de las tradiciones más populares y arraigadas de la provincia salmantina, que alcanza su máxima popularidad monasterio de La Caridad, ubicado a las afueras de Ciudad Rodrigo, que se ha perpetuado hasta nuestros días.

 

San Blas (Blas de Sebaste) fue médico de la región turca de La Capadocia en el siglo IV, donde los cristianos practicaban su religión escondidos en cuevas de origen volcánico. Aseguran los devotos que el santo libró a un niño de ahogarse con una espina, de donde le viene su peculiar advocación popular.

 

¿Y para qué sirve esta gargantilla? Son bendecidas en la mayoría de los templos de Salamanca durante esa festividad que la iglesia católica conmemora el 3 de febrero, y resulta casi una obligación de las madrinas la adquisición de alguna bendecida para regalarlas a sus ahijados para que los protega de sus afecciones de garganta. 

 

En el origen, los fieles con el fin de evitar as afecciones de garganta, pasaban el lazo por la mano de la imagen del santo antes de anudársela en el cuello como una fórmula para impetrar la intercesión divina, ya que los catarros y principios de pulmonía, hoy considerados como una enfermedad menos grave, era prácticamente mortal hace siglos.