“Por coherencia política, la dictadura franquista no debe mantener homenajes públicos”

 
a. c. h.

Desde el año 1978 vivimos en una democracia y la dictadura de Franco no debe mantener homenajes públicos por coherencia política”. Es la afirmación rotunda de Severiano Delgado, presidente de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia (www.salamancamemoriayjusticia.org). A su juicio, los vestigios arquitectónicos del franquismo “deben desaparecer” porque “son indignos de permanecer en el espacio público de una democracia”.

Sin embargo, las placas con los nombres de Franco, José Antonio Primero de Rivera o Salas Pombo salpican las calles de los pueblos de la provincia junto a otros símbolos en recuerdo del año de la victoria, 1939. No vale decir que hay que mantener estas piezas “porque se pueda borrar la historia”, añade el salmantino. “Todos estos elementos arquitectónicos fueron levantados en homenaje a una dictadura o a dirigentes de esa dictadura”.

Sin embargo, se puede hacer muy poco si no hay voluntad desde las instituciones políticas o desde la esfera religiosa. “La Ley de Memoria histórica no obliga a la retirada de estos símbolos, ni prevé sanciones, tampoco pone plazo...” así que el mapa de la memoria de la provincia de Salamanca que está elaborando esta Asociación permanecerá intacto. “Aún no podemos anticipar cuándo estará listo este mapa de la memoria, está muy avanzada la zona de Ciudad Rodrigo pero para el resto de la provincia aún tenemos trabajo para algunos meses”.

Los miembros de esta agrupación no entienden las razones por las cuales se mantienen placas en calles y avenidas con el nombre Generalísimo Franco o General Franco. “Es difícil saber las razones del mantenimiento de estos nombres, que no dejan de ser un homenaje al dictador”, apunta el presidente de esta asociación. “Antes se decía que era para evitar enfrentamientos y polémicas entre los vecinos”, pero a estas alturas, sentencia, el mantenimiento de calles a nombre del general Franco “es una falta de respecto a la Constitución y a la España democrática”. Delgado va más allá y expone: “¿aceptaríamos una estatua de Franco junto al monumento de la Constitución?”.

A favor del juez Baltasar Garzón
La adhesión de esta asociación salmantina a la querella contra Varela y Saavedra es el paso previo a la autoinculpación. Delgado anunció en el mes de enero en declaraciones a este diario que si prosperaba la causa contra el juez Garzón se autoinculparían en el delito que hubiera podido cometer.

Ahora se reafirma. Garzón abrió un procedimiento judicial sobre los crímenes del franquismo a instancia de familiares y asociaciones, entre otras, la asociación salmantina que le facilitó una relación de “víctimas de la represión en Salamanca, documento que ahora, por cierto, estará en manos de Falange Española y Manos Limpias”. Las asociaciones “actuamos con evidente desprecio de la Ley de Amnistía de 1977 o de la Ley de Memoria Histórica, por tanto somos cooperadores necesarios en los delitos que Garzón ha podido cometer en un procedimiento iniciado a instancia nuestra”.