Poco premio para el Guijuelo

SUPERIORIDAD. Los chacineros fueron mejores que su rival, pero no estuvieron acertados de cara a puerta.
ADRIÁN A. GARCÍA
E l empate volvió al Municipal tras un partido de ausencia, el que ganó el Guijuelo ante el Logroñés. En esta ocasión, la falta de puntería evitó que los chacineros se hicieran con los tres puntos, ya que fueron superiores a su rival y crearon más oportunidades hasta la expulsión de Juli Ferrer. No obstante, el árbitro tuvo algo que ver en este empate sin goles, ya que en el 82 pudo haber un penalti en el área del Barakaldo por manos de Koldo Garcés y, en el último minuto, en la última jugada del encuentro, pitó el final cuando tres jugadores visitantes encaraban el área de Montero, tras un balón perdido por Jonathan.

El Guijuelo fue superior en la primera mitad, con una mayor posesión y presencia ofensiva que, esta vez sí, se tradujo en ocasiones de gol, pero primero el palo y luego el central Larrucea evitaron que Koeman adelantara a los verdiblancos en el marcador.

El comienzo del partido fue un tanto bronco, con un par de entradas duras por parte de ambos equipos. De esa manera, al primer minuto Boix vio la primera cartulina amarilla, que le marcaría para el resto del encuentro. A renglón seguido, Larrucea golpearía en las costillas al propio Boix y se ganaría la misma sanción. Ninguno de los dos equipos estaba dispuesto a dejarse amedrentar por el rival y eso se vio en esos minutos.

A partir del minuto quince fue cuando el Guijuelo empezó a adueñarse del encuentro y las primeras ocasiones empezaron a verse. Pichardo mete un balón entre líneas a Koeman, que se pensó que estaba en fuera de juego y regaló al guardameta visitante la inmejorable oportunidad de la que disponía. El 9 del Guijuelo fue el encargado de llevar todo el peligro al área de Jon Ander y, en el 26, se estrelló con la madera en un disparo seco. Pero sin lugar a dudas, la más clara la tuvo en el 38, cuando el delantero salmantino aprovecha un balón largo ante la empanada de la defensa vasca para elevar el balón por encima del portero y, cuando ya se cantaba el gol, Larrucea, que era duda para este partido, se lanzó con todo y evitó el tanto en la misma línea de gol.

Del Barakaldo no hubo noticias en ataque en esta primera mitad. Sólo Negredo, el hermano del jugador del Sevilla, llevó algo de peligro con un lanzamiento fuerte que repelió Montero demostrando su gran agilidad. Para todo lo demás, Jonathan actuó de coche-escoba y mantuvo a raya a los delanteros visitantes.

En la segunda mitad el decorado siguió por los mismos derroteros. El Guijuelo, claro dominador de la posesión del esférico, aunque con menos profundidad que en los primeros 45 minutos. De hecho, la primera ocasión llegó en el minuto 69, cuando Marcial tocó suavemente el balón con el tacón para la llegada de Leroy, cuyo disparo fuerte y raso se marcha lamiendo la base del poste.

A partir del minuto 70 se empiezó a estirar el Barakaldo, pero con pocos efectivos. No obstante, supieron aprovechar la lentitud de Juli Ferrer, primero para plantarse Natxo sólo ante Montero y disparar flojo fuera, y segundo para lograr la expulsión del central chacinero, que derribó a Sergio cuando era el último jugador y encaraba ya al guardameta local. Una tarjeta roja que el Guijuelo recurrirá si en las imágenes se aprecia que no hubo contacto.

En el minuto 82 llegó otra jugada para la polémica. Tras un disparo del Guijuelo y el rechace posterior de un defensa, el balón rebotó en la mano de Koldo Garcés, pero el colegiado interpretó que no fue voluntaria. Un minuto después llegaría la única jugada de mérito del conjunto vasco. Al primer toque fueron combinando los jugadores de Míkel Aguirregomezkorta por la banda derecha hasta llegar al lateral del área, pero Sergio desperdició la ocasión con un mal centro cuando no tenía oposición alguna para haber puesto un plácido balón a Kevin, que llegaba solo desde atrás.

Al final, llegó la jugada que sacó de sus casillas a los jugadores vascos. Jonathan perdió un balón en el centro del campo con el Guijuelo volcado y tres jugadores visitantes se lanzaban ya al contraataque, pero el árbitro detuvo la jugada indicando el camino de los vestuarios evitando que el Barakaldo se llevara los tres puntos del Municipal, lo que hubiera sido demasiado premio para su rácano juego.