Piscina climatizada de Ciudad Rodrigo: una inversión de 1,7 millones en la que nada funciona

Las dos empresas que la gestionaron remitieron informes anuales sobre los fallos de los paneles solares, los automatismos y las calderas. El Ayuntamiento ignoró la situación que ha derivado en el actual cierre de la piscina menos de siete años después de su estreno.

La piscina climatizada de Ciudad Rodrigo, una inversión de 1,7 millones de euros, se está convirtiendo en un auténtico quebradero de cabeza para Javier Iglesias, que la inauguró precipitadamente en mayo de 2007; desde entonces, no ha funcionado correctamente casi en ningún momento. El Ayuntamiento tuvo conocimiento de las deficiencias de la instalación desde el primer día, pese a lo cual no ha hecho nada y ha dejado que el deterioro avanzara. Al menos, así se desprende del último informe elaborado para conocer su estado una vez que la empresa que la gestionaba decidió retirarse de la concesión.

 

El pasado día 22 de diciembre la flamante piscina climatizada de Ciudad Rodrigo abrió sus puertas por última vez. La empresa que se había adjudicado el concurso para llevar la gestión y mantenimiento, Esan, no estaba interesada en seguir adelante con el contrato porque considera que las condiciones no reflejan en absoluto el coste real de la instalación. Desde entonces, la piscina permanece cerrada sin que el equipo de Gobierno haya dado explicaciones sobre su futuro, a pesar de que era conocedor de los muchos problemas que acarreaba. A pesar de los intentos de esta redacción, no ha sido posible contar con la visión del equipo de Gobierno de Ciudad Rodrigo.

 

Javier Iglesias, alcalde de Ciudad Rodrigo.

 

Según un informe técnico recientemente elaborado para conocer el estado de la instalación, el Ayuntamiento tuvo constancia desde el primer día de las deficiencias de la piscina, y no ha hecho nada para subsanar la situación hasta que el cierre ha sido inevitable. El principal problema es que la construcción presenta defectos de origen que no se han corregido y que afectan al suministro energético, a las calderas y a los automatismos con las que se dotó a la instalación para su funcionamiento.

 

La piscina fue inaugurada en mayo de 2007, en plena campaña electoral. La instalación estaba todavía en obras, pero no fue impedimento para la preceptiva visita. Pocos días después, se vaciaba su vaso principal, ya que el agua no estaba en condiciones, lo que generó numerosas críticas. La gestión y mantenimiento se otorga a una empresa que, a los pocos días de asumir el contrato, da noticia de las condiciones de la instalación. Concretamente, el día 3 de enero de 2008 manda un escrito al Ayuntamiento con una enumeración de fallos que afectan al vaso principal, las duchas, el firme del gimnasio...

 

CONSTANTES INFORMES SOBRE DEFICIENCIAS

 

Ante la disconformidad de la empresa de mantenimiento, el Ayuntamiento responde sacando a concurso por cinco años el contrato. La licitación la gana Esan y firma contrato en diciembre, pero ya el día 1 de enero de 2009, se dirige al Consistorio presidido por Javier Iglesias para informar de los numerosos problemas técnicos, el más grave, el mal funcionamiento del sistema solar que alimenta la instalación

 

Esta situación es el origen de la falta de coherencia entre el precio del contrato y el coste real del funcionamiento de la instalación. El coste ha ido subiendo: 93.000 euros en 2011, 97.000 en 2012 y 101.000 en 2013 ha pagado el Ayuntamiento cada año. Pero es que, además, la empresa concesionaria no logra hacer un mantenimiento adecuado ni con esa cantidad.

 

Según el reciente informe de situación, se debe a la falta de conocimiento sobre el funcionamiento del sistema, algo que debería haber corregido el Ayuntamiento.  A pesar de que se sucedieron los informes sobre los problemas de la instalación, el Ayuntamiento hizo oídos sordos a los datos que se le aportaban en documentos presentados en enero de 2008, enero de 2009, en junio de 2009 o mayo de 2010, cuando las empresas concesionarias ya habían comprobado el mal funcionamiento de la millonaria instalación y sus muchos problemas: placas solares, calderas, vasos... pero también una puerta que estuvo a punto de caerse, malos acabados o la sala de máquinas inadecuada.

 

El informe al que se hace referencia en esta información atribuye al Ayuntamiento la responsabilidad de asumir el arreglo de la bomba del vaso pequeño de la instalación, y el resto queda bajo la responsabilidad de la empresa concesionaria, aunque no se sabe si se le reclamará. No ha sido posible contar para esta información con el punto de vista del equipo de Gobierno, que no atendió los sucesivos informes de las empresas sobre las deficiencias y el mantenimiento, lo que ha derivado en el cierre de las piscinas, que llevan mes y medio clausuradas.

 

 

UN EQUIPAMIENTO DE 100.000 EUROS AL AÑO

 

Tras un desencuentro con Esan, el Ayuntamiento anuncia entonces que no se renovará el contrato de gestión y que, pese a la oposición ciudadana, se fija su cierre para el día 22 de diciembre, fecha desde la que no está disponible para el uso. El resultado es que una piscina climatizada que costó 1,7 millones de euros está, solo siete años después de su inauguración, en muy malas condiciones: tiene fallos de origen y sus sistemas de energía y calefacción no funcionan, lo que le puede suponer un gasto importante para las arcas municipales.

 

El Ayuntamiento ha reservado en su presupuesto de 2014 40.000 euros para la concesión y otros 60.000 euros para los arreglos; toda vez que el contrato está, ahora mismo, desierto cabe suponer que esos 100.000 euros irán para reparaciones. El motivo, que el Ayuntamiento no subsanó a tiempo con la empresa concesionaria los problemas técnicos que arrastraba la instalación ni los generados por un mal mantenimiento.

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