Piratería e internet, los ‘asesinos silenciosos’ del videoclub

Las nuevas formas de consumir cine hacen que los videoclubs se conviertan en 'el recurso vintage'.

El número de videoclubs ha pasado de 3.830 en 2009 a 784 en 2014 en toda España y la cifra sigue menguando, cifras que son extrapolables a una ciudad como Salamanca. No solo los videoclubs de barrio son los que echan el cierre, sino que grandes franquicias como Blockbuster, que cerró en 2006, tampoco son capaces de sobrevivir en un sector en crisis.

 

Los factores que han influido en ello son muchos: la crisis económica, la aparición del DVD, el ‘top-manta’, los canales temáticos de televisión, los videoclubs digitales,… pero, sin duda, el gran problema, tal y como reconocen los propios afectados, ha sido la piratería online.

 

La Ley de Propiedad Intelectual, que entró en vigor en 2015, endureció las sanciones a los piratas, aumentando hasta los 600.000€ las multas máximas para las webs que vulneran los derechos de propiedad intelectual. Pese a todo esto y al cierre de webs ilegales de descarga online, ha sido imposible poner fin a este ‘mal del siglo XXI’ que acaba con las propuestas legales. 

 

Además, entre lo que sí está dentro de la ley, portales como Yomvi, Netflix o Wuaki TV hacen las funciones del videoclub pero sin tener que moverse de casa. Pagando una cuota mensual o con alquileres esporádicos, los usuarios pueden disfrutar de un sinfín de películas y series en alta calidad. El producto al servicio del cliente sin tener que moverse de casa. Demasiado irresistible.