Pierden la vida un padre y su hijo en el incendio de su vivienda en Santiz

Calle Alcalá. En el fuego también resultó intoxicada la madre, de 88 años, que fue trasladada al Complejo Asistencial de Salamanca, donde evoluciona favorablemente.
e. g.

Un padre, de 88 años y su hijo, de 53, perdieron ayer la vida después de que se declarase un incendio en su vivienda, ubicada en el municipio de Santiz, en la comarca de Ledesma. Tan sólo sobrevivió la madre, de 88 años, que fue rescatada por los vecinos, según informaron fuentes consultadas por este periódico.

Los hechos sucedieron a primera hora de la mañana, en torno a las 9.46 horas, y al parecer las llamas se originaron en la chimenea del inmueble. Debido a la antigüedad de la vivienda, construida con adobe y madera, el fuego se propagó de inmediato por las habitaciones, cogiendo desprevenidos a los habitantes, un matrimonio de 88 años y su hijo, de 53 años, que padecía una discapacidad física –estaba en silla de ruedas–.

Según informó a este periódico el alcalde del municipio, Antonio Luis Sánchez Romero, tres empleados del Ayuntamiento, que se encontraban trabajando en unos jardines próximos a la vivienda afectada, ubicada en la calle Alcalá, se percataron del humo y dieron el aviso. Al tratarse de un municipio pequeño, de inmediato el resto de los vecinos observaron el incendio y corrieron a auxiliar a la familia, ante el temor de que por su avanzada edad tuviera dificultades para escapar.

Hasta el lugar se trasladaron los Bomberos de la Diputación, que envió dotaciones desde Ledesma y Villares de la Reina, a la Guardia Civil y a Emergencias Sanitarias, Sacyl, que envió una UVI móvil y una ambulancia, además de un equipo médico del centro de salud de Calzada de Valdunciel. Mientras llegaban los efectivos, los vecinos del municipio, junto al alcalde, no se lo pensaron dos veces y entraron en la vivienda, rompiendo los cristales de una de las ventanas.

Pese al intenso humo y las llamas, encontraron a la mujer mareada y tendida en el suelo, junto a la ventana. La mujer de 88 años, Ángeles Hernández Sastre, presentaba una intoxicación. Fue evacuada en un vehículo al Complejo Asistencial de Salamanca, donde la pusieron el oxígeno y se encuentra en planta.

Ante la impotencia de los vecinos, los dos hombres, Eduardo Escribano Hernández, de 88 años, que se encontraba tendido en el suelo, junto a la puerta de la habitación, –al parecer iba a avisar a su hijo– y su hijo Rafael Escribano Hernández, de 53 años, que fue hallado en su cama, no pudieron salir con vida, sus cuerpos quedaron calcinados. Todo parece indicar, a falta de confirmación por parte de las autopsias, que murieron por asfixia, al inhalar monóxido de carbono. El funeral se celebra hoy, a las 17.30 horas en la iglesia de la localidad.

El trágico suceso consternó a los vecinos de este pequeño municipio, ya que la familia era muy conocida y querida. El padre Eduardo Escribano se dedicó toda su vida a la agricultura y residió en Santiz junto a su mujer y su único hijo. El Ayuntamiento decretó un día de luto oficial.