Piden ocho años de cárcel para los acusados de tráfico de armas

Sala de lo Penal número 2. La Guardia Civil arrestó a los cuatro imputados en julio del año 2008 tras incautarse en varios registros domiciliarios de munición y armas que vendían tras modificarlas
E.G.

Los cuatro acusados de un delito de tenencia ilícita de armas de fuego se enfrentan mañana a una pena conjunta de ocho años de cárcel –dos años para cada uno–. El juicio se celebrará en la sala de lo Penal número 2.

Los hechos por los cuales los cuatro imputados con iniciales L. L. M., J. B. S., R. M. B. y D. B. M. se sentarán mañana en el banquillo de los acusados sucedieron el 22 de julio de 2008 cuando, según el escrito de calificación del Ministerio Público, uno de los imputados, L. L. M. se dirigía desde su domicilio en el municipio cacereño de Zarza de Granadilla a Salamanca donde “había quedado con los otros acusados para entregarles la munición” cuando fue interceptado por la Guardia Civil en la estación de autobuses de Salamanca. En la mochila que portaba le intervinieron una pistola con detonador, que contenía dos cartuchos; dos correderas para pistola; un molde manual para estribar cañones; seis vainas sin detonar y un molde manual para estribar cañones, entre otras piezas.

Ese mismo día de la detención de L. L. M. los agentes, con la pertinente orden judicial, registraron su domicilio y se le ocuparon, entre otros efectos, más de una treintena de cartuchos; 29 vainas de 9 mm; 117 vainas detonadas y una pistola marca COLT, calibre 6,35.

Según informaron fuentes del Instituto Armado en el momento de la detención, durante el desarrollo de la operación la Benemérita realizó cuatro registros domiciliarios, dos en el barrio de Pizarrales, donde se incautaron de tres armas que iban a ser vendidas en esas fechas, munición y hachís. También se realizaron dos registros en Zarza de Granadilla: el mencionado anteriormente y en el taller donde presuntamente elaboraban los artefactos prohibidos, confiscándose abundante munición, pólvora y otros elementos para la confección de cartuchería, herramientas para la fundición del plomo, moldes de distintos calibres, herramientas para la transformación de las armas y el ensamblaje de las diferentes piezas, manuales de armas cortas, etc.

Como informaron en su momentos fuentes de la Benemérita, la operación se inició varios meses antes de las detenciones ante la existencia de un posible comercio ilícito de armas y municiones en la provincia, debido tanto a los contacto de la propia red como a los precios de los productos ofertados. La razón de estos bajos precios se debía, como explicaron desde la Comandancia, a que un gran volumen de las armas y munición lo producía el propio grupo de manera artesanal. La red salmantina trabajaba presuntamente por encargo. Cuando se producía un pedido, ellos lo elaboraban, intentando no mantener un stock en su producción. El grupo se surtía de armas detonadoras, conocidas como armas de fogueo, en distintas armerías de la provincia de Cáceres y en Portugal, procediendo después a su rectificado para que pudieran disparar munición real en las mismas condiciones que un arma real.