Piden 17 años de cárcel para el acusado de matar a su ex novia

Calificación. La Fiscalía imputa al joven un delito de asesinato con alevosía, y otro de tenencia ilícita de armas. Agosto de 2008. El detenido asestó presuntamente varias puñaladas a la víctima en el coche
E.G.

El Ministerio Público solicita una pena de 17 años de cárcel para un joven, V. M. G. P., acusado de acabar con la vida de la joven María San Cipriano, el 7 de agosto de 2008
En concreto, la Fiscalía considera que los hechos ocurridos en la madrugada del día 7 de agosto de 2008 son constitutivos de un delito de asesinato con alevosía, con el atenuante de confesión (el imputado avisó de lo sucedido a la Policía), por lo que solicita una pena de 16 años privado de libertad. Además, le imputa un delito de tenencia ilícita de armas, ya que empleó una navaja prohibida con la que asestó presuntamente varias puñaladas a la joven. Por este último delito, el Ministerio Público solicita un año de prisión.

Cabe recordar que los hechos sucedieron en torno a las 5.20 horas del día 7 de agosto de 2008, cuando la Policía Nacional recibió una llamada al 091 “de un varón que manifestaba haber producido daños ocasionando la muerte de su compañera sentimental”, explicó aquel día el subdelegado del Gobierno. Tras asestar presuntamente varias puñaladas con una navaja a la joven María San Cipriano, que por aquel entonces tenía 18 años, el imputado se encontró en estado de shock por lo que los agentes tardaron en dar con el paradero de la joven que se encontraba en el interior de un vehículo en las inmediaciones de la depuradora, en el término municipal de Villamayor. En el mismo lugar, la Policía detuvo al joven que carece de antecedentes penales.

Fuentes de la Subdelegación del Gobierno indicaron entonces que el móvil del asesinato pudieron ser los celos del joven, que había mantenido una relación con la víctima durante dos años aunque en el momento de la agresión ya no estaban juntos.

Durante su declaración en el Juzgado de Guardia, el acusado aseguró al juez “no recordar el momento exacto de los hechos”, si bien “es consciente de lo que pasó” al igual que “del momento anterior y posterior, de la conversación telefónica que mantuvo con la Policía durante 42 minutos para informarles de dónde estaba, ya que no le encontraban”, informó el que era su abogado en ese momento. Asimismo, su letrado aseguró que el joven estaba “totalmente hundido” y que reconocía que la relación sentimental que mantenía con María San Cipriano “estaba totalmente rota”.

Tras prestar declaración, el imputado que en el momento de los hechos tenía 19 años, V. M. G. P., ingresó en el centro penitenciario de Topas a modo de prisión provisional sin fianza.

La joven fallecida, María San Cipriano H. era salmantina y, según fuentes consultadas, residía con su madre y la pareja de ésta en el barrio de Huerta Otea, aunque con frecuencia acudía a visitar a sus abuelos en la calle Las Vellés. Mientras, el acusado, de nacionalidad portuguesa, residía desde hace varios años en la villa de Ledesma junto a sus padres y hermanos.

Ahora, el siguiente trámite es la calificación de la acusación.