Pérdida de eficacia y errores propios y ajenos bajan de la nube a la UDS

Después de tres meses de competición más que aceptables, la Unión Deportiva Salamanca se ha marchado de vacaciones tras vivir un diciembre nefasto en el que apenas ha conseguido un punto de 16 posibles que le ha llevado de ocupar la cuarta posición a ser octavo y que el optimismo que había llevado al actual proyecto unionista a vivir en una nube se haya rebajado de forma considerable.
Teresa Sánchez

Un empate a domicilio y tres derrotas consecutivas han tenido la culpa y son resultados a los que se ha llegado por diferentes factores. Para empezar a Cano y compañía les toca asumir su responsabilidad y apuntar los defectos propios que se dieron principalmente en el encuentro frente al Elche, posiblemente el peor de la temporada, en el que la falta de actitud fue evidente. Corregido eso, frente a Rayo Vallecano y Celta se echó en falta una mayor eficacia ante el marco contrario –se crean ocasiones pero apenas ha marcado dos goles en esos cuatro encuentros–, y sobraron fallos en el sistema defensivo que en el primer tramo liguero no se habían dejado ver y que ahora han costado más de un gol.

Por si a las deficiencias propias de un proyecto como el salmantino, al que hasta los más optimistas auguraban algún bajón, no eran poco, además se ha unido que el equipo se ha visto claramente perjudicado por varias decisiones arbitrales, sobre todo en los encuentros ante Girona –expulsión injusta de Moratón–, Rayo –gol mal anulado–, y Celta –expulsión rigurosa y penalti escatimado–.