Pegada, carteles, fiestas y otras zarandajas del inicio de campaña

Los partidos recurren al manido cliché de la pegada de carteles (que no iban a poner), no se privan de gastar en fiestas (cuando iban a ahorrar) y repiten sus ceremonias de la noche de arranque de campaña como si no se hubiera celebrado otra hace cuatro meses.

Campaña sin carteles, austera, centrada en explicar, en los debates... felices nos las prometíamos los plumillas con la 'segunda vuelta' de las generales. Una tercera campaña en poco más de un año es difícil de soportar, así que bienvenida la decisión de aligerarla, ¿no? Craso error. Llegada la hora '0' del día 10 de junio todos los propósitos de enmienda se han ido al traste y esta campaña se parece mucho a la de hace cuatro meses. Al menos, empieza casi igual.

 

Lo primero que nos han colado los partidos es la muy clásica y no menos odiosa pegada de carteles. El acto, literal o simulado, es herencia de tiempos muy pasados, de cuando no había tertulias, telediarios y mil programas donde los cabezas de cartel pudieran dar a conocer su cara. Ahora los hay, pero llegado el momento nadie ha sido capaz de sustraerse al influjo del poster electoral, una ceremonia iniciática sin sentido, y menos este año. ¿Si hemos quedado en que no se iban a poner en farolas y demás, por qué seguir empapelando paredes? O fingiendo que se hace... que es peor.

 

Cada cual a su modo, todos lo han hecho. Unidos Podemos han saltado de un local en la zona alternativa de marcha, donde celebraban su fiesta de inicio de campaña, a la cercana plaza de San Román para proceder. A Jorge Lago le parecía buena idea la reunión festiva para empezar la campaña y después de tomarse unas 'cerves' para allá que se han ido. No le va mal afianzar amistades para soñar con su particular 'sorpasso'.

 

El PP tampoco se ha privado de su fiesta, pero en Cum Laude, un clásico del inicio de campaña para los populares y, no nos engañemos, más acorde a su estilo. Como siempre en estas ocasiones, fuera trajes y los candidatos con indumentaria más relajada. Se nota que hay presupuesto (mejor no preguntar de dónde sale), aunque el número uno de la lista no sepa cuánto... En los últimos tiempos no ha habido proceso electoral que no haya arrancado con unos bailes y unas copas en este céntrico local; más lejos quedan los tiempos en los que la noche de los comicios también terminaba allí, pero últimamente hay menos que celebrar...

 

Habrá que ver también si mantiene su otra tradición de las últimas citas con las urnas: dar el resultado en el Alameda Palace. Allí se 'celebró' el histórico fracaso de las última municipales, una noche/homenaje al cava sin descorchar, con su procesión de caras largas. Sólo recordar que la generosa sala de prensa montada al efecto se quedó 'sin estrenar' porque Fernández Mañueco e Iglesias prefirieron el 'calor' de los afiliados para anunciar el éxito de los peores resultados de la historia. En unos días veremos si repiten.

 

El PSOE ha sido de los más modestos. Reunión de candidatos y equipo en un céntrico colegio, unos cuantos ejemplares del nuevo cartel y foto de todos con un poster tamaño 'ídolo de pared de adolescente' con la cara de Pedro Sánchez. Los socialistas se llevaron incluso en un panel para que la pegada fuera literal, nostalgia de otros tiempos. Eso sí, esta vez sin escolta policial: en diciembre escogieron el barrio de San José y el jefe de la Policía Local les puso un dispositivo notable por si las moscas... seguridad 'popular' en un barrio obrero, ver para creer.

 

Y luego está el caso de Ciudadanos. Pablo Yáñez es el único de los 'grandes' que ha optado por abrir campaña en una localidad del alfoz, allí donde las malas lenguas auguran que se va a dejar el acta de diputado que casi no ha estrenado... Ha buscado en esta localidad la compañía de un ayuntamiento 'naranja', dicen, porque no es precisamente compañía lo que iba a tener en Salamanca, así de enfadadas tiene a sus bases. Valga un pequeño detalle. La misma tarde del jueves explicaba en una asamblea con afiliados las líneas de la campaña. Dicen los más susceptibles que era una encerrona para encontrar voluntarios que hagan la campaña a pie de calle mientras Yáñez se pasea por los platós. Lo malo es que su capacidad de convocatoria ha mermado mucho: sus 35.000 votos de diciembre caben ahora en una sala pensada para un máximo de 30 personas... y no todos eran afiliados, porque había cargos. 

 

Para remantar la noche, su decisión de rehuir  la pelea en el mayor vivero de votos, el de la capital, también nos lo pone difícil a los profesionales de los medios de comunicación. ¡Ah! A esto TRIBUNA sí ha sido convocado como medio...