Pasear por la Salamanca de Unamuno

García Zarza (Foto:F.Rivas)

El escritor García Zarza invita a conocer la Salamanca que pisó Unamuno

El escritor Eugenio García Zarza invita a los lectores a conocer la ciudad de Salamanca que pisó Miguel de Unamuno durante las décadas en las que vivió y murió el pensador y literato.

 

La Feria Municipal del Libro ha sido el escaparate elegido por el profesor o García Zarza para presentar el libro que anima a ello, titulado ‘Ruta Unamuniana salmantina. Salamanca en la vida y obra de D. Miguel’, editado por la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes.

 

La ruta que propone el autor en este libro no se centra en la importancia monumental, sino en aquellos edificios y lugares urbanos con los que Unamuno tuvo “una relación particular” o le sirvieron como motivo de inspiración.

 

Un primer grupo lo constituyen los edificios en los que desarrolló su actividad docente, en el Campus Universitario Histórico, en torno al Patio de Escuelas.

 

Otro lo forman aquellos en los que llevó a cabo su actividad social, como la Plaza Mayor, Convento de San Esteban y Casino. El tercer grupo está integrado por los relacionados con la zona donde estuvieron dos de las cuatro viviendas que ocupó en Salamanca, en torno al Campo de San Francisco; y el cuarto, por espacios urbanos con características singulares y atrayentes para Unamuno como la calle de la Compañía y la Torre de Monterrey.

 

Como criterio para establecer el itinerario, el autor ha tomado en consideración el aspecto cronológico. Por esa razón da comienzo la ruta en la primera vivienda de Unamuno en Salamanca, en la esquina del Campo de San Francisco con el Paseo de Carmelitas, para pasar después por los lugares en los que desarrolló su actividad docente y social, Edificio Histórico, Palacio de Anaya, San Esteban, Plaza Mayor y termina en la casa donde falleció, en la calle Bordadores.

 

García Zarza completa su recorrido refiriéndose a varios lugares del entorno urbano por los mostró su interés como lo que hoy es el Paseo de Torres Villarroel, el Alto del Rollo y, dada su admiración por Fray Luis de León, sus referencias y defensa de la Flecha, a la que dedica un artículo en el que vuelca su admiración por el poeta agustino, la belleza y el abandono del lugar.