Palpar a ciegas

David Logedo en su clínica de fisioterapia atendiendo a una cliente (Foto: T. Navarro)

David Logedo, invidente y fisioterapeuta, rompe muchos de los mitos existentes en torno a los ciegos. Su vida es la prueba de que la ceguera no es hoy una limitación para acceder a la Universidad e integrarse en la vida laboral en Salamanca.

El día a día en la vida de una persona invidente, aunque pueda parecer increíble, podría ser prácticamente la de cualquier vidente, si no se empeñaran en hacer ciudades poco accesibles y poner obstáculos en aceras y calles, algo fácilmente subsanable si simplemente se tomaran en cuenta los consejos de accesibilidad de la ONCE, cosa que en Salamanca no se hace.

 

Esta es al menos la conclusión que se obtiene tras una conversación con el fisioterapeuta e invidente, David Logedo, ciego desde los 15 años años por culpa de un desprendimiento de retina. Ciego, sin eufemismos, porque como él mismo argumenta, "cuando se dice con naturalidad y sin voluntad de ofender, esa es la palabra, igual que uno es rubio o moreno".

 

A sus 36 años de edad, es el joven salmantino, fisioterapeuta e invidente más famoso, respetado y querido por los trabajadores del Edificio España. Su especial atención a los pacientes, su afán de superación, su alegría de vivir, su paciencia, y sobre todo su espectacular fuerza para salvar todos los obstáculos que le ha puesto la vida por ser invidente, y que ha conseguido superar cada día que se levanta, le ha llevado a estar considerado como un ejemplo a seguir, por cualquier persona que lo conoce. "Desde muy pequeño fui a la ONCE y allí te preparan para poder valerte por tí mismo".

 

Este salmantino del barrio San José estudió un módulo de FP sobre tecnología y ordenadores, donde aprendió "muchísimo", pero más tarde y tras viajar a Madrid, cosa que no le amilanó, le hizo pensar que su vocación estaba en la fisioterapia y vaya que si lo estaba... "Hoy por hoy soy 'fisio', me costó mi esfuerzo y no me arrepiento, me alegro porque me siento realizado y es lo que me gusta hacer".

 

David atiende a uno de sus pacientes en su clínica (Foto: T. Navarro)

 

Y así con sus manos como única herramienta, atiende a los casi diez pacientes diarios. "Me gusta hacer casi toda la sesión con mis manos, no se como será las cosas mañana, si habrá máquinas muy modernas que no podré manejar, por lo que quiero seguir utilizando lo que se y aprendiendo mucho más a través de la realización de cursos".

 

TECNOLOGÍAS

 

La ciencia y las nuevas tecnologías también han hecho mucho por los discapacitados en general. "Hace 50 años era impensable que un ciego manejara un ordenador".

 

David navega por Internet o habla por el móvil gracias a unos programas especiales que leen la información. "Entre tú y yo no hay ninguna diferencia con un ordenador o un móvil, solo que tú utilizas la vista y yo el oído", explica.  Y no solo eso.

 

Logedo utiliza su teclado con un programa especial. (Foto: T. Navarro)

 

PROBLEMAS DE ACCESIBILIDAD

 

David nos señala obstáculos en diferentes lugares públicos de Salamanca como por ejemplo la Estación de Autobúses. "Ahí es imposible acceder, por mucho que quieras, hay cosas que si no están preparadas de poco sirve que estén ahí, hay unas escaleras eléctricas que funcionan de vez en cuando ¿y si bajas al andén que autobús coges?, no lo se, está muy mal preparado". El cine o el Teatro Liceo son otros de los lugares 'fantasma' "para enterarnos de algo necesitaríamos tener un programa que nos fuera indicando que es lo que hacen, que pasa en la escena y eso hoy por hoy no pasa".

 

También nos señala la mala colocación de señales de obra, semáforos que no pitan, pasos de cebra sin señalizar, farolas y árboles entre otros, "por no hablar de la calle Toro entre las 10 y 11 horas, está llena de camiones de carga y descarga y bueno sabemos que es lo que hay... Pero vas en tensión".

 

Sin olvidar el autobús urbano, la parada de la Avenida Mirat es "terrorífica", por allí pasan al menos "cuatro líneas" y eso "no ayuda demasiado, si estás pendiente del ruido del motor y puedes saber que ha llegado un vehículo, pero no sabes que línea es, alguien siempre puede ayudarte, pero la idea es valerse por uno mismo". Por no hablar del sonido que han puesto a los mismos para indicar en que parada estás "no se oye nada".

 

Por último, un consejo de David sirve para todos, videntes e invidentes. "No hay que amargarse la vida, hay que mentalizarse, luchar, buscar alternativas siempre y ser feliz, porque no vas a recuperar la vista o lo que sea que te falte, hay que tirar para adelante".

 

Precisamente por estos motivos, cuando las nuevas tecnologías y la ciencia han hecho tanto por los invidentes, y estos se sienten y viven de manera totalmente normalizada, es más difícil entender que aún hoy en día les pongan trabas urbanísticas, más aún cuando "no cuesta más hacerlo bien, al revés, cuesta menos", apunta Logedo. Se trata solo, añade, "de un problema de concienciación, no quieren entenderlo, porque hay cosas que son de cajón".