Palominos y calle Toro, 'territorio' de las cámaras para multar el acceso en coche al centro histórico

Varias empresas empiezan a instalar las 21 cámaras que se repartirán para controlar las matrículas de los coches que acceden al casco histórico. Calle Toro, Palominos o calle Ancha dejan ver las primeras.

El Ayuntamiento de Salamanca se ha puesto manos a la obra para controlar el acceso en coche a las zonas restringidas del casco histórico. Y si hasta ahora se hacía con cámaras de vigilancia y con señales de prohibición, en cuestión de semanas se hará con un nuevo tipo de cámaras que permitirán cambiar la orientación de esta vigilancia: de disuasoria a coercitiva. Esto será posible gracias a las nuevas cámaras que se están instalando y que ya se pueden ver en algunas calles.

 

El dispositivo completo, formado por 21 cámaras en una primera fase, no estará listo hasta finales de verano y podría entrar en funcionamiento tras las Ferias y Fiestas, pero su presencia es ya evidente. Su instalación ha destapado, de paso, la ubicación de algunas de ellas, algo sobre lo que el equipo de Gobierno no ha dado explicación alguna ni en las comisiones correspondientes de tráfico y policía.

 

Dos de ellas están visibles en el primer tramo de la calle Toro, llegando a la plaza de España, pero apuntando hacia la peatonal; y en la calle Palominos, otra de las calles importantes de tráfico restringido. Y también se observan trabajos en las proximidades de la calle Ancha y otras calles de acceso a la zona de la Universidad, donde operarios de varias empresas se afanan estos días con el cableado y la instalación para cumplir con los plazos: había tres meses para instalarlas y seis meses para tener operativo todo el sistema, con lo que se podrá prolongar su puesta en servicio hasta octubre.

 

Los dispositivos destacan por sus características, con dos objetivos que permitirán captar con gran nitidez imágenes tanto de día como de noche. Tienen también detector de movimiento. Con la aplicación de semejante tecnología se persigue un objetivo: identificar con total nitidez las matrículas de los vehículos que accedan a las zonas restringidas del casco histórico. Y con este dato, una base de datos permitirá discriminar entre los autorizados y los no autorizados para acceder.

 

Hasta ahora, circular en vehículo por alguna de las numerosas zonas restringidas (voluntariamente o por error, ya que muchas no tienen obstáculos al tráfico) podía acarrear multa si éramos descubiertos por los agentes, ya que las cámaras que se anuncian en las señales de prohibición son solo de vigilancia. Pero a partir de ahora hacerlo podrá ser motivo directo de multa al incorporar la matrícula del vehículo y cruzarse con el fichero de autorizaciones.

 

Es precisamente la voluntad sancionadora la que genera recelos por una inversión que, además, ha sido cuantiosa y ha venido acompañada de cierta polémica. El contrato se adjudicó en abril por decreto a la empresa Amtel & Tics, que utiliza tecnología de Mobotix, uno de los mayores fabricantes mundiales de este tipo de dispositivos de vigilancia. Su importe fue de 228.690 euros, un gasto que fue criticado por la oposición por considerarse abultado e innecesario. No obstante, se trata de una inversión que se podrá 'recuperar' con las correspondientes sanciones.