Pablo Jiménez, sorpresa de Carnaval

El novillero salmantino protagoniza la faena más redonda de los festejos celebrados hasta ahora en Miróbriga
M.J.

La notable mejoría del tiempo, y la clase de Pablo Jiménez en una tarde primaveral fueron lo más destacado del tercer festejo del Carnaval taurino mirobrigense, que ayer celebró el segundo y último de los espectáculos destinados a la participación de los finalistas en el Bolsín Taurino.

El salmantino, único representante de la escuela charra clasificado en la final del certamen de promoción, puso toda la carte en el asador y apuntó grandes condiciones con un ejemplar con clase ante el que destacó con capote y muleta. Ya en los lances de recibo fue ganando pasos al ejemplar de salida, aunque donde se creció el novillero charro fue con la muleta, que manejó midiendo las distancias, el tiempo y el trazo de los cites y embroques.

Jiménez echó la tela siempre adelante y trató de llevar largo y ligado al buen ejemplar de Cándido Flores. El inicio de su labor, sobre la mano diestra, fue subiendo enteros hasta estallar en una serie con gran juego de muñeca, plantas asentadas y cintura.

Con las dos orejas en la mano, el salmantino falló con la espada en un feo metisaca y varios pinchazos previos a una estocada defectuosa. A pesar del calvario con los aceros, el público mirobrigense premió al salmantino con una justa oreja.

El jerezano José Monge puso ganas con un novillo encastado y, por ello, exigente. El joven novillero lo intentó aunque se protegió en exceso en el toreo en línea, sin apenas gobierno ni seguridad en los embroques. Tampoco se confió a la hora de entrar a matar, sufriendo una aparatosa voltereta. Tal vez por ello, por la transmisión del novillo o por todo junto, el público le otorgó una cariñosa oreja.