Otra oportunidad perdida para tomar decisiones

 
L os españoles que vieran ayer el debate en el Congreso no habrán encontrado demasiadas diferencias con los doce cara a cara que han mantenido el presidente del Gobierno y el líder de la oposición durante los dos últimos años con la crisis económica de fondo. Zapatero volvió a caer en sus mismos errores al intentar convencernos de que lo peor de la crisis ya ha pasado y que pronto se creará empleo. No ha sido así en los últimos dos años. También intentó convencernos de que ahora sí va a poner en marcha reformas estructurales, pero lo único aprobado es la creación de una comisión ministerial para negociar acuerdos con los grupos parlamentarios. Una comisión en la que, sorprendentemente, no está el ministro de Trabajo, y a la que se pone un límite de dos meses para aprobar medidas que llevan años de retraso. Por último, quiso hacernos creer una vez más, que el diálogo con las fuerzas políticas y sociales es ahora la mejor solución a la crisis, olvidando una vez más que es él quien gobierna y quien debe tomar decisiones de forma urgente. Rajoy dijo lo que tenía que decir, “rectifique, España no aguanta así otro dos años, y váyase si no es capaz de recuperar la credibilidad”. Pero también, como en debates anteriores, fue incapaz de ofrecer alternativas reales, e incluso tuvo que reconocer que no cuenta con los apoyos suficientes para plantear una moción de censura que suponga un cambio de rumbo y de Gobierno. De momento, no habrá ni pacto de Estado, ni cambios significativos en la política económica.