Ortigosa llega a la Alcaldía en un tenso pleno al prosperar la moción

Ánimos caldeados. Fue necesaria la presencia de la Guardia civil, aunque no tuvo que intervenir. Primera medida. El nuevo alcalde ordena el cambio de cerraduras en el cámping y el Ayuntamiento
Miguel Corral

La tensión se mas-caba en el ambiente, hasta el punto de que fue necesaria la presencia de la Guardia Civil, aunque felizmente no hubo de intervenir más que para apaciguar los caldeados ánimos de algunos de los vecinos asistentes y partidarios del que hasta ese momento había sido el equipo de Gobierno municipal.

Tras las instrucciones de la secretaria, los siete componentes de la Corporación procedieron a conformar la Mesa de Edad, recayendo la Presidencia en el de mayor de sus miembros, en este caso de Olegario Vicente, que en principio dio un turno de dos minutos para las intervenciones y que tras la protesta del portavoz socialista amplió a cinco, aunque tampoco fueron suficientes, ni para él ni para el que era propuesto como alcalde, José Gregorio Ortigosa.

Intervenciones
Así las cosas, tomaba la palabra este último para justificar su decisión en “discrepancias con la Alcaldía”. Agradeció la presencia de vecinos “aunque algunos no estén de acuerdo, pero respetamos todas las opiniones”, y finalizó criticando la toma unilateral de decisiones del todavía alcalde, José Luis Rodríguez Caballero, “como si fuera en su casa, cuando al menos deberían ser adoptadas por cuatro de los siete concejales”, redundando en que “la información es vital” y finalizar con que “por el momento debemos ser cautos, para después, si fuese necesario, actuar en consecuencia”.

Por su parte, Rodríguez Caballero, aseguró “aceptar con naturalidad esta moción”, pero que justificó en “la incapacidad de asumir la derrota en las urnas, pues a los pocos meses se ofreció esta posibilidad a otro concejal que la rechazó por fidelidad a sus ideas y principios”, al mismo tiempo que acusó a Vicente de “falto de integridad” y de “vulnerar la Ley de protección de Datos”, para despedirse señalando que “me voy con la satisfacción del deber cumplido”.