Ortega: "Si pienso en que he ganado en un pabellón así se me saltan las lágrimas"

Miguel Ángel Ortega al frente del banquillo en el partido definitivo de la temporada (Foto: Teresa Sánchez)
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El entrenador de Perfumerías Avenida, pura felicidad, hablaba de "corazón" como el arma que llevó hacia el título cuando faltó "brillantez".

Miguel Ángel Ortega llegó al vestuario de Perfumerías Avenida con un objetivo único: Ganar la Liga. Tras el pitido final hablaba de sus sensaciones: "Estoy muy contento porque esto es un golpe de alegría que me queda para toda la vida".

 

Exigente en su línea reconocía que le hubiese gustado ganar el título "en la línea de brillantez del principio. Es una final y es una pena porque ha habido un momento en el tercer cuarto que hemos jugado bien pero hemos fallado cinco tiros muy cercanos y eso nos ha generado mucho miedo a perder. Al final ha sido corazón, corazón y corazón".

 

Ser brillante en una final es muy difícil "y todo el mundo tiene que entender cómo veníamos después de perder de manera dramática la opción de ganar la Liga en Girona. La teníamos ganada y fallamos seis tiros libres. Con uno ya éramos campeones de Liga y entonces vete al hotel con eso. Pasa esta semana con eso, en un club con una exigencia máxima, así que hay que hacer un ejercicio para pensar la presión que ha aguantado este equipo. Había cierta sensanción de angustia y es difícil hacer actividad así".

 

Cuando se pita el final y se gana... "es increíble. Si lo pienso se me saltan las lágrimas y ya me veo mayor para que me vean llorar mis hijos".

 

Ortega junto a Gidden y ya popular grito de guerra en Würzburg (Foto: T. Sánchez)

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