Ocupaciones de difícil cobertura, un foco de la economía sumergida

El catálogo de ocupaciones de difícil cobertura en la provincia anuncia vacantes laborales (salvo los puestos perennes de deportista de elite y entrenador) en un escenario apocalíptico para las colocaciones profesionales por la virulencia de la crisis financiera de dimensiones globales, quizá un oasis ante la ausencia de nichos en el mercado y por la proliferación de escenarios masificados.
A. R. L.

En el trasfondo de las ofertas de empleo seguro, aunque para perfiles acotados por actividades cuasi marginales, inalcanzables o estigmatizadas por la sociedad, subyace el negocio turbio que fomenta la economía sumergida por voluntad de empresarios o empleadores.

Ninguna profesión o categoría laboral figura en el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura en la provincia durante el segundo trimestre del año en curso, cuando resultaba habitual encontrar la de pastor, ganadero o personal dedicado a la atención a domicilio. Las tres encajan perfectamente en la idiosincrasia laboral de Salamanca, pero, ¿por qué han desaparecido casi de golpe y plumazo?
Las claves que arrojan desde UGT y CCOO permiten esclarecer los motivos, porque convergen hacia el mismo punto: actuaciones fraudulentas.
“Nosotros ya protestamos ante el Servicio Público de Empleo de Castilla y León (Ecyl) porque se creaban categorías que no estaban contempladas en los convenios colectivos”, anuncia el secretario provincial de UGT, Agustín Rodríguez, para denunciar que se estaba creando un subterfugio porque a los trabajadores se les ofrecía unas condiciones laborales ínfimas y no reguladas, como, por ejemplo, la aceptación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), es decir, “que se está actuando contra natura”, sentencia sin ambages.
“Esas ocupaciones no se han ofertado ahora porque ya se han cubierto por los inmigrantes”, sostiene la secretaria provincial de CCOO, Mercedes Elena, como un foco de economía sumergida que promueve “abusos”.

Un puñado de ejemplos ilustran esta situación. Veamos. Oferta para cubrir la plaza de carpintero metálico. Indagando, el sindicato UGT reconoció que se trataba de un ferrallista, pero el trabajador figuraba en una categoría inventada para “no cobrar más de 300 euros, que le corresponderían por su trabajo”. Otro más. Vacante como trabajador agrícola. El abanico es tan amplio como para recoger a personas dedicadas a la huerta, granja, tractoristas, vaquero, pastor, cabrero… Un carpintero de la construcción es aquel profesional que incorpora madera en los encoframientos, es decir, un encofrador, pero su nómina es más elevada, así es que para evitar abonarla se enmascara el esfuerzo real con etiquetas esperpénticas.

Ante este panorama, de fraude flagrante “avalado por las administraciones” en la provincia, según Agustín Rodríguez, la denuncia resulta tan básica como fundamental para evitar el aprovechamiento ilícito de mano de obra necesitada.