Ocasión perdida.

DOS PUNTOS QUE VUELAN. El Guijuelo marcó a los cuatro minutos de partido y jugó toda la segunda parte contra diez. TANTO ANULADO.
JOSÉ ÁNGEL SANZ

Oportunidad perdida, porque una victoria habría hecho bueno el punto en Ipurua hace sólo cuatro días y le habría dado al equipo el oxígeno, el margen para afrontar con placidez lo que resta de temporada. Tendrá que sufrir aún, y saber sufrir también encuentros tan físicos para cumplir el objetivo de la permanencia.

Ayer el encargado de abrir el encuentro fue Óscar Martín. Al punta la portería se le suele hacer minúscula, pero ayer un clamoroso error defensivo le dio la oportunidad de acallar a las voces críticas y enseñar el camino del triunfo. Si algo ha conseguido Carlos Pouso desde su aterrizaje en el club es insuflar confianza a algunos de los más dudaban. Martín, con el que coincidió en el Sestao, era uno de ellos. La apuesta del técnico ayer fue más valiente que en las últimas jornadas. Bastaba mirar al centro del campo para vaticinar una tarde de buen juego gracias a Carlos Rubén y Del Prado. El primero siempre luce a gran nivel y el segundo suma dos encuentros consecutivos marcando, quizá lo único que necesita un jugador como él para asentarse en la categoría. El madrugador tanto también ayudó a que los locales perdieran cualquier ansiedad ante un rival más presionado. Los vizcaínos, con nuevo técnico y muchas urgencias por recuperar posiciones recibieron el tanto como una losa. Para colmo, al cuarto de hora el central Koldo dejaba el choque por lesión, pero no estaban ahí todos sus problemas: Su centro se espesó y los verdiblancos supieron evitar que su rival creciera por las bandas. Con el citado centro del campo y Romero actuando entre líneas, los chacineros abrieron el campo y, primero Óscar Martín y después el propio Romero, estuvieron a punto de firmar el segundo. Antes de que el partido se fuera al descanso, Iturralde estuvo a punto de marcar de falta, pero Jon Ander manoteó fuera en una gran estirada. Los visitantes se quedaron con diez por la expulsión de Elorriaga.

El Barakaldo, con el choque tan cuesta arriba, saltó al campo en la segunda parte con Txiki, más ofensivo. Algo más de dinamita, y la operación le salió perfecta al preparador fabril, porque su equipo firmó las tablas en un cuarto de hora. Fue en un saque de esquina perfilado al palo corto, que pasó de largo y sólo encontró destino en la cabeza de Negredo. Pouso hizo lo menos esperable: retiró a Del Prado para dar entrada a Pedrito y quitó a Silvano para que le sustituyera Ubis. Romero se asociaría a partir de entonces con Óscar Martín, con Ubis en la banda derecha. Pero el equipo se desenchufó. El Barakaldo, aún en inferioridad, supo rentabilizar sus llegadas y primero Urko, y después Scifo, obligaron a intervenir a Montero. El Guijuelo se echó atrás. Pouso lo detectó y sacó al campo a Ismael con la intención de que estirara al equipo. Lo logró a medias; en el minuto 72 Romero marcaría tras centro desde la derecha de Ubis, pero el línea decretaría fuera de juego. El resto de partido sería un combate que a los puntos se llevó el Guijuelo. Sin premio para ninguno de los dos equipos aunque con un punto más valioso para los fabriles. A Pouso se le agotó la voz de pedir calma a sus hombres desde el banquillo –el equipo terminó por desquiciarse–, pero ya nada sería suficiente para lograr los dos puntos que se le habían escapado.