Nuevo empate a nada

Como ya ocurriera en la primera jornada frente a la Cultural y Deportiva Leonesa, el partido frente al Caudal Deportivo estuvo presidido por el sopor. Una tarde calurosa en la que más valía haber ido a la piscina que al Municipal chacinero después de lo presenciado a lo largo de los 90 minutos.
ADRIÁN A. GARCÍA

Un empate a cero que deja un mal sabor de boca a los locales y una pobre imagen que no ayuda para conquistar al aficionado. Hasta ahora el Guijuelo cuenta sus partidos por empates y la falta de acierto ante la portería rival comienza a ser preocupante.

En la primera parte puso más juego el Guijuelo que su rival, incapaz de crear ocasiones de peligro si no se las regalaban los locales, como ocurrió en el minuto 28, con un balón mal controlado por Juli Ferrer que a punto estuvo de aprovechar Javi López. El ataque del equipo de Cazalilla se resumía en balones colgados a Vinuesa, pero no era el día del catalán, que apenas logró controlar un par de ellos. La oportunidad más clara en los primeros 45 minutos fue un cabezazo de Iturralde tras un saque de falta de Chema, pero el guardameta Segura realizó una buena estirada para enviar el balón a córner.

El Guijuelo contaba cada vez más con una mayor presencia en el campo rival y fruto de ello fueron los dos disparos con los que se llegó al descanso. Primero fue Chema el que puso a prueba a Segura con un remate a la media vuelta y, poco después, Jonathan lanzaba un golpe franco que salió rozando la escuadra. Final de la primera mitad y, a pesar de la superioridad, las sensaciones no eran buenas, el equipo no carburaba en el centro del campo y las ocasiones llegaban con cuentagotas.

En los primeros minutos de la reanudación parecía que la cosa iba a cambiar. Vinuesa tuvo en sus botas el 1-0, pero de nuevo Segura, el mejor del encuentro de largo, sacó una mano prodigiosa al disparo cruzado del delantero. Pero este comienzo fue sólo un mero espejismo. Si la primera parte fue mala, la segunda lo fue aún más. Bocas abiertas entre los aficionados y alguno que comenzaba ya a criticar a Cazalilla, en especial por la decisión de dejar en el banquillo a José Romero. La entrada de éste le dio un aire distinto al ataque chacinero, pero con el paso de los minutos se fue diluyendo, contagiado por la dinámica aburrida del encuentro. Patadones y más patadones sin encontrar destino alguno.

Mientras tanto, el Caudal, sin hacer nada del otro mundo, contenía los tímidos arrebatos ofensivos de los chacineros y se atrevía a dejarse ver por el área de Montero. Lo peor para el Guijuelo era que el rival creaba mayor sensación de peligro en sus llegadas sin llegar a concretar ninguna. De hecho, fueron los asturianos los que rozaron la victoria en el tiempo de descuento. Después de una jugada por banda izquierda de Nacho López, su pase al centro del área lo remataba llegando desde atrás Espolita, pero Montero estuvo atento para alejar el peligro con los pies. Era la primera vez que el guardameta se veía obligado a intervenir y fue decisivo para su equipo.