Nueva etapa para el hotel Marqués de la Ensenada con la apertura del restaurante La Harinera

Fachada del hotel Marqués de la Ensenada. BORIS GARCÍA

El restaurante del Hotel Marqués de la Ensenada, un cinco estrellas en Valladolid, inicia este jueves una nueva etapa con una decidida apuesta por una cocina de autor ligada a los productos del territorio.

 

HOTEL MARQUÉS DE LA ENSENADA

 

Historia, cultura y tradición se dan la mano en el Hotel Marqués de la Ensenada que dispone de las dotaciones y servicios propios de un alojamiento de cinco estrellas, y menos de 30 habitaciones, lo que permite un trato personalizado a los clientes. Asentado sobre la antigua fábrica de harinas “La Perla” y con las aguas del Canal de Castilla discurriendo entre sus pilares, habitaciones y zonas comunes están tematizadas en torno a personajes del siglo XVIII: Esquilache, Floridablanca, Goya, Jovellanos, el Conde de Aranda, y, por supuesto, el Marqués de la Ensenada.

“La Harinera” es el nombre que identifica este nuevo comedor, cuya cocina estará a las órdenes del nuevo chef Jonatán Álvarez de Granada. Vallisoletano de nacimiento, sabedor de la gastronomía castellana, este profesional, que ha conocido de cerca la cocina de autor de Francis Paniego (La Rioja), con influencias de Tomás Arribas (Comunidad Valenciana), y que desarrolla una cocina de vanguardia desde el respeto al producto y la delicadeza en el servicio de Quique Acosta, es el diseñador de la nueva carta que, a partir de marzo, podrá degustarse en este emblemático hotel de cinco estrellas de la capital del Pisuerga.

 

La puesta de largo tendrá lugar en una cena durante la cual los invitados podrán tener un primer contacto con estos nuevos platos basados en una cuidada selección de productos de la tierra. Un menú degustación a base de: snacks de guisantes de Wasabí y tejas de Quicos;  amapolas  bombón de queso castellano con velo de naranja amarga; sardina ahumada, cítricos y sabores herbáceos; manita sobre nido, almendra y yema en tempera; rape en-rocado; costillar de cordero a baja temperatura; trigo guisado y quínoa frita; gin-zana; rosa, chocolate blanco y miel; y, petit-fours. Todo ello regado con vinos de las bodegas, Matarromera, Emilio Moro, Marqués de Riscal y Codorniu.