Nueva aportación municipal para el Victoria Adrados pese al retraso del proyecto

El alcalde, durante la presentación del proyecto del Victoria Adrados (Foto: Archivo).

El Ayuntamiento ha aprobado esta mañana una nueva aportación de 300.000 euros al proyecto del centro cívico en el antiguo colegio Victoria Adrados. La inversión, una de las más publicitadas por el equipo de Gobierno, va con retraso: las obras tenían que haber empezado el pasado verano.

El Ayuntamiento de Salamanca ha llevado a aprobación esta mañana una nueva aportación económica al proyecto del Victoria Adrados, un centro que incluye 45 viviendas tuteladas para mayores, 240 plazas de parking y una gran plaza, pero que pese a ser uno de los más publicitados por el equipo de Gobierno acumula numerosos retrasos, el último incluso sobre lo anunciado solo hace unos meses: en el mes de febrero Mañueco prometió empezar las obras el pasado verano.

 

Sin embargo, no ha sido así y el proyecto se posterga una vez más. En esta ocasión, y según las previsiones, podría ponerse en marcha a mediados de 2016 con las aportaciones municipales directas y las que se hacen a través del patronato. Como el plazo de obra es de dos años, estaría terminada a partir de mediados de 2018, ya con las próximas elecciones municipales (mayo 2019) en el horizonte.

 

La comisión de Hacienda ha analizado un convenio entre el Ayuntamiento y el Patronato Municipal de Vivienda para aportar otros 300.000 euros a este proyecto. Se suman a los 366.000 euros ya aportados y casi totalizan la mitad de los 1,3 millones que se van a dotar a través del patronato, sociedad dependiente del Ayuntamiento; las aportaciones se harán entre 2016 y 2019. El presupuesto total es de 8,8 millones de euros.

 

Sin embargo, y a pesar de las aportaciones económicas, el proyecto empieza a acumular retraso incluso con respecto a las últimas fechas. La idea de convertir el antiguo colegio en un centro social data del último mandato de Julián Lanzarote (que en marzo de 2011 firmó con la consejera de Hacienda y el entonces consejero Fernández Mañueco un protocolo para hacer posible la conversión) y fue asumida por el propio Fernández Mañueco para su primera legislatura como alcalde, pero no se llevó a cabo.

 

No fue hasta principios de 2013 que la Junta empezó a desalojar el edificio y hace cerca de un año, en abril de 2014, que se firmó la cesión definitiva de los terrenos que permitía poner en marcha el proceso. Y hubo que esperar al pasado febrero de este año para que el alcalde recuperara el proyecto, ya con la legislatura en sus últimos compases. Pero ni siquiera ese impulso ha sido válido. En su presentación, Fernández Mañueco dijo que las obras se podrían iniciar el pasado verano y que estarían terminadas dos años después, a mediados de 2017.  Pero las obras, como es evidente, no han empezado y todavía se están haciendo trámites previos.