“No ponemos ni quitamos gobiernos, ésta no es una huelga de sindicatos”

Es primera hora de la mañana del último jueves. Ni Agustín Rodríguez, secretario provincial de UGT, ni Mercedes Elena, su homóloga en CCOO, han dormido mucho y son conscientes de que tampoco lo harán en los próximos días. El 29-S se acerca. La huelga general es cuestión de horas y los sindicatos trabajan sin descanso para que la convocatoria sea un éxito.
J. Romero

¿Por qué deben secundar los trabajadores la huelga general?
Agustín Rodríguez: No es una convocatoria únicamente para los trabajadores. Hay una reforma impuesta a toda la ciudadanía que afecta no sólo al mercado de trabajo sino también al Estado del Bienestar.

Mercedes Elena: Por el recorte de derechos tan grave que está sufriendo la clase obrera. Es el mayor desde la primera legislación laboral. Y, por otro lado, el grave mazazo que se está dando al Estado del Bienestar.

¿Será un éxito?
A. R.: Estoy convencido de que ya es un éxito desde el momento en el que aquellos que han impuesto la reforma han necesitado como diez veces más de medios para explicar algo que dicen que es tan bueno.

M. E.: Ha sido un éxito porque los trabajadores ya han comprendido la convocatoria, están convencidos de que hay que llevarla a cabo.

Sindicatos y Gobierno central han pactado los servicios mínimos, ¿por qué no se ha conseguido con la Junta y el Ayuntamiento?
A. R.: Hemos detectado en sanidad que los servicios mínimos que la Junta ha reglamentado es de una cobertura superior a la de cualquier domingo o festivo, por tanto se están saltando los límites.

M. E.: Ya hemos denunciado el uso abusivo que está haciendo la Junta de Castilla y León. Además, se está extrapolando en sus competencias poniendo servicios mínimos en las contratas.

El presidente de la patronal salmantina, Juan Antonio Martín Mesonero, aseguró la pasada semana que los sindicatos están nerviosos por la huelga, ¿están inquietos?
A. R.: Yo no estoy en absoluto nervioso, pero sí sé que él está henchido, más que nada porque le han dado más de lo que esperaba. Eso sí, sabe y es consciente de que están cometiendo una tropelía inmensa y le están abriendo las manos para poder esclavizar trabajadores.

M. E.: ¿Nerviosos? En absoluto. Lo que sí estamos es preocupados por la situación en la que la reforma laboral está dejando a los trabajadores. Estamos actuando con absoluta responsabilidad, algo que es cuestionable en Mesonero. Si él mismo dice que la reforma no es correcta, por qué se queda callado, lo hace claramente porque le beneficia el poder que está adquiriendo.

¿Están calentando la huelga?
A. R.: No creo que sea necesario calentar nada. Nuestro auténtico problema es que esta reforma ha tenido muchos medios para venderse como buena. Todos nos han dicho que la reforma nos va a sacar de la crisis, pero no he escuchado a nadie decir qué apartado beneficia a los trabajadores.

M. E.: Si calentar el ambiente es sacar a la gente del oscurantismo en el que se les quiere sumir..., es lo único que estamos haciendo: explicar los motivos que llevan a la huelga.

Confaes ha pedido más medios policiales durante la huelga, ¿está metiendo miedo la patronal a la sociedad para que fracase el paro?
A. R.: Estamos convencidos de que cumpliremos la legalidad. Normalmente, se cuida y tiene miedo el ladrón y el incumplidor.

M. E.: Actuaremos con absoluta legalidad, como lo venimos haciendo.

¿Qué se juegan UGT y CCOO el próximo miércoles?
A. R.: Los sindicatos no nos jugamos absolutamente nada, quienes nos la jugamos somos todos los ciudadanos. Nos legitiman cada vez más con esas críticas destructivas, ilegítimas y con un claro desconocimiento de lo que es la norma que regula la actividad sindical.

M. E.: Lo que se está jugando son los derechos de los trabajadores, a los que representamos los sindicatos. Que quede muy claro que ésta no es una huelga de sindicatos, es una huelga de trabajadores.

¿Hay mucha gente interesada en las últimas semanas por atacar la imagen de los sindicatos?
A. R.: Es cierto que existe una campaña de difamación y de procurar el descrédito de las centrales sindicales, pero esto sólo tiene un fin. Si alguien está defendiendo el Estado del Bienestar de la sociedad son los dos sindicatos más representativos a través del diálogo social, ese es el fin, cargarse el diálogo social.

M. E.: Está habiendo una campaña que intenta deslegitimarnos. De ahí la campaña de los liberados sindicales lanzada, fundamentalmente, por Esperanza Aguirre, la primera liberada política que debería aclarar cuántos liberados políticos hay en su partido.

¿Por qué se convoca la huelga ahora y no meses antes cuando la crisis estaba ya instalada en España?
A. R.: ¿Por qué ahora? La reforma se aprobó el 17 de junio, tenía que sufrir un trámite parlamentario donde nadie ha sido capaz de mejorarla. El 9 de septiembre se ratifica y se publica con alevosía y nocturnidad un sábado 18 de septiembre. ¿Por qué no antes? Ellos, aquellos que pedían la huelga general antes, son los mismos que ahora la deslegitiman, por tanto queda claro que no estaban pensando en los derechos de los trabajadores y de los ciudadanos sino en el interés propio. Nosotros, en ningún momento, hacemos política, ni ponemos ni quitamos gobiernos. Nos encontramos absolutamente solos, es la primera huelga general que se va a celebrar sin que ningún grupo parlamentario esté a favor.

M. E.: Quien pone el motivo de que la huelga llega tarde es una excusa, como cualquier otra. Desde que comenzó la crisis, los sindicatos hemos estado en la mesa del diálogo social apostando por una serie de medidas que pensábamos que nos sacarían de la crisis. Esa negociación se rompió a finales de mayo. Luego en junio vino una reforma laboral que está fuera de lo que nos había dicho el Gobierno de que no iba a tocar ningún derecho social y laboral.

¿Les ha decepcionado el Gobierno y, en concreto, Zapatero?
A. R.: Sí.

M. E.: Mucho.

¿No se lo esperaban?
A. R.: Yo no.

M. E.: No, y menos cuando en el mes de abril estaba diciendo que no iba a tocar ningún derecho. Un partido que lleva entre sus siglas la palabra obrero…
A. R.: Se ha plegado a los mercados y tenía que haber tenido la suficiente gallardía para decir desde aquí, no. Y, si hay que hacerlo, explicárselo a la ciudadanía y por qué se hace.

M. E.: Desde Europa le habrán marcado que tenía que solucionar un problema, pero no cómo.

¿En qué situación queda el mercado de trabajo si no hay marcha atrás?
A. R.: Lo malo no es la situación actual sino lo que esconde la reforma, porque no tiene topes. No sólo abarata el despido, sino que se facilita, se carga la negociación colectiva, elimina de un plumazo mediante criterio empresarial el trámite judicial y se crea una nueva actividad económica: la gestión con ánimo de lucro de nuestros parados.

M. E.: Si en algún momento demandas un despido improcedente tendrás, por ejemplo, que aportar tú las pruebas. Nos lo están poniendo cada vez más difícil. Lo que pretenden es acabar con la dicotomía de contrato fijo y contrato temporal para convertir a todos en temporales.