¡No permitas que te estafen! Recomendaciones básicas de seguridad

Policía Nacional y Secretaría de Estado de Comercio inciden en una serie de medidas que proporcionen garantías y seguridad en las ventas on-line, así como en las normas preventivas a tener en cuenta en los establecimientos comerciales físicos

La Cámara Oficial de Comercio e Industria de Ávila, siguiendo las recomendaciones del Cuerpo Nacional de Policía y de la Secretaría de Estado de Comercio, quiere hacer extensivo a todos los comerciantes de Ávila y provincia algunas medidas básicas de seguridad que los empresarios han de tener en cuenta para la prevención de posibles hechos delictivos en sus establecimientos y proporcionar seguridad y confianza en el comercio electrónico. 

 

Ante el pago con tarjeta de crédito o débito, el comerciante debe recordar que son de uso personal e intransferible (se deberá identificar a su titular), éstas no deben haber caducado, no deben haber sido manipuladas en la zona de la firma, debe comprobarse correctamente la identidad y desconfiar de las compras muy abundantes de objetos de gran valor. En caso de duda sobre la legalidad de la tarjeta, se recomienda no efectuar la operación y avisar a los servicios de seguridad. 

 

Para los pagos en metálico, es conveniente disponer de detectores de billetes falsos y tener en cuenta que los billetes de 50€ son los que en mayor medida se prestan a la falsificación. 

 

Si el billete pudiera ser falso, el comerciante no deberá aceptarlo o, en su caso, retenerlo en su poder y avisar inmediatamente a los servicios de seguridad, siendo recomendable obtener datos del cliente que haya entregado dicho billete o fijarse en sus rasgos o características físicas para su posterior identificación. 

 

En caso de que el empresario observe la presencia de alguna persona sospechosa se recomienda llamar de inmediato a los cuerpos de seguridad y evitar el enfrentamiento con el presunto delincuente. Desconfíe de las personas que merodean en el exterior de los establecimientos o en el interior de los mismos controlando los movimientos de los clientes o los trabajadores. 

 

El comercio electrónico es un nuevo canal para realizar ventas a un público más amplio, sin gastos del escaparate, con libertad del horario y otras muchas ventajas. Sin embargo, desde el punto de vista del comerciante, se deben tener en cuenta unas medidas para que este nuevo canal proporcione garantías suficientes.

 

El usuario, antes de realizar la transacción electrónica, debe asegurarse de que opera conforme a unas garantías que le reporten seguridad y confianza. Con estas medidas se pretende proteger tanto el negocio como los datos de los clientes:  Se deben dar/recoger los datos necesarios para llevar a cabo la transacción. Si hay datos confidenciales se ha de procurar que estos se transfieran con seguridad.

 

Si el sitio web incluye el pago on-line, es recomendable, en la medida de lo posible, integrar una pasarela de pago de los bancos para realizar esta función. Si la mercancía o los servicios implican una cantidad elevada de capital, se debe procurar tener ciertas garantías de pago.

 

Si el importe lo justifica, se puede pensar en disponer de una firma electrónica en los contratos. Si los usuarios habituales se identifican con el nombre de usuario y contraseña, éstas deben ser de suficiente calidad. El servidor debe estar protegido con suficientes medidas de seguridad contra acceso no autorizado desde internet. Puede ser recomendable la contratación de este servicio en “hosting” o “housing” (solución de alojamiento profesional y de gran capacidad de almacenamiento, potencia y altamente escalable), a empresas profesionales del sector.

 

En estas prestaciones es aconsejable incluir el servicio de “hacking ético” periódico (acceso remoto), el cual debe ser realizado por el propio proveedor del servicio o por empresas especializadas en estos servicios. El software base en el servidor debe estar siempre actualizado. El proveedor de comercio electrónico debe cumplir con la normativa legal asociada, como la Ley Orgánica de protección de Datos (LOPD) y la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI).  Fuente: INTECO (Ministerio de Industria, Energía y Turismo)  

 

Con carácter general, a continuación se muestran los tipos más usuales de hurtos y de estafas que suelen realizarse en establecimientos comerciales:                  HURTOS                  

 

ESTAFAS  CHICLE:

 

Se da sobre todo en joyerías. El delincuente pega un chicle bajo el mostrador y cuando le muestran las piezas, hurta una y la pega en el chicle. Si el trabajador se percata, el delincuente niega haberlo hecho y no se puede proceder en su contra. Si el trabajador no se percata, posteriormente un cómplice recoge la pieza pegada al chicle.  CAPOTE: uno de los delincuentes hace salir de detrás del mostrador al trabajador y con una bolsa de grandes dimensiones o similar obstruye la visión del mostrador al trabajador, momento que el otro delincuente aprovecha para acceder a la parte posterior del mostrador y sustraer dinero u objetos. 

 

PAÑUELO: el delincuente simula estar resfriado y con una tos muy fuerte. Con la ayuda de un pañuelo hurta los objetos. 

 

BOLSA CON EL INTERIOR RECUBIERTO DE PAPEL DE ALUMINIO: estas bolsas de fabricación casera evitan el funcionamiento de los chips de seguridad instalados en los artículos, al pasar por el arco detector de la puerta del establecimiento. 

 

DISTRACCIÓN DEL TRABAJADOR: los delincuentes actúan en grupo y, mientras unos distraen y engañan al vendedor, otros consuman el hurto. 

 

MANCHA: este tipo de hurto no afecta directamente al establecimiento pero sí a los clientes y, en muchas ocasiones, el hecho ilícito se inicia en el establecimiento comercial. En este caso los delincuentes también actúan en grupo, y consiste en que uno de ellos tira un líquido (café, chocolate, etc.) sobre la ropa de la víctima y enseguida le ofrece ayuda para limpiarle, mostrándose muy preocupado y dando excusas de forma reiterada. Este descuido es aprovechado por un segundo delincuente para consumar el hurto. 

 

EN EL PAGO: el estafador compra un objeto pagando con un billete de gran valor y engaña al comerciante para quedarse con el billete y el cambio. Si la persona únicamente distrae de alguna forma al comerciante y coge el billete con el que había pagado no se tratará de estafa sino de hurto. 

 

MONEDAS: las hay de países asiáticos que se parecen a los euros pero que no son de curso legal ni tienen el mismo valor. 

 

CAMBIO DE CÓDIGOS DE BARRAS: consiste en cambiar el código de barras de artículos de precio elevado por el código de barras de artículos más baratos.  BILLETE CLICHÉ: el estafador presenta unos papeles negros (negativos) que cuando les aplica un líquido revelador se transforman en billetes. 

 

ESTAFA TELEFÓNICA: el estafador llama al comerciante y le engaña haciéndole creer que ha ganado algún premio o similar, y que para obtenerlo debe llamar a un número de teléfono de tarifa elevada (803, 806, 807). 

 

CAJERO BLOQUEADO O MANIPULADO: el estafador manipula o instala una boca de cajero falsa encima de la boca original del cajero.  PHISHING: estafa a través de Internet con simulación de páginas de bancos, cajas y otras entidades financieras. 

 

“CARTA NIGERIANA”: carta que normalmente se recibe por correo electrónico y propone a quien la recibe participar en un lucrativo negocio, ordenando transferencias a una cuenta extranjera, y ofreciendo un porcentaje de cada una de ellas en concepto de beneficios. Quien las envía normalmente dice ser heredero de algún rico empresario, agraciado por algún premio de lotería, etc. y pide ayuda para sacar dinero del país.

 

CARDING: Actividad delictiva consistente en la utilización fraudulenta de numeraciones válidas de tarjetas de crédito/débito para efectuar compras a través de Internet en comercios virtuales (esta modalidad afecta principalmente a la entidad comercial on line, ya que una vez que haya dispensado el producto o prestado el servicio contratado, sufrirá el retroceso del pago efectuado con tarjeta tras la denuncia por fraude del legítimo titular de ésta, pues es el comercio el que en último lugar sufre el perjuicio económico. En un segundo plano, afectará al titular de la tarjeta empleada en la compra fraudulenta, quien tendrá que efectuar la correspondiente denuncia y reclamar la devolución de los cargos efectuados).  

 

SUBASTAS Y VENTAS FICTICIAS: Modalidad de estafa consistente en la venta fraudulenta de productos o servicios a través de internet. Esta modalidad delictiva afecta generalmente a usuarios de Internet, individualmente considerados. 

 

• A través de la inserción de anuncios fraudulentos, empleando plataformas de subastas o venta de segunda mano de reconocido prestigio (en páginas web de anuncios clasificados o de subastas, se insertan anuncios simulando la venta de productos o servicios que nunca llegan a entregarse tras efectuarse el pago por parte de la víctima. Dichos anuncios se insertan en nombre de particulares o de empresas dedicadas a la venta). 

 

• A través de la creación de páginas web falsas o simuladas (la creación de una página web simulando ser un comercio electrónico cuando en realidad es un fraude, ya que una vez se ha realizado el pago por parte del usuario nunca llega a entregarse el producto o servicio adquirido, dado que detrás de dicha página web no existe ningún soporte comercial). 

 

ESTAFA A TRAVÉS DE CORREO ELECTRÓNICO: Modalidad de estafa consistente en aprovechar las actividades de compra de comercios a través de Internet a distribuidores a terceros países, con los que el comercio mantiene una relación habitual a través de email. La dinámica delictiva consiste en acceder por distintos mecanismos (malware, intrusión,…) al tráfico de mensajes entre el comercio y su distribuidor, para en un momento determinado los estafadores haciéndose pasar por los distribuidores legítimos del comercio, inducir a este último a realizar los pagos por la compra de la mercancía a cuentas bancarias o sistemas de dinero virtual controlado por ellos.   

 

Cada establecimiento comercial debería disponer de un sistema de seguridad adecuado a sus características, tanto en el interior como en el exterior y el perímetro de local, por lo que se recomienda la realización de un estudio e instalación por parte de especialistas. 

 

El comerciante víctima de un delito no debe manipular los objetos que haya podido tocar el delincuente y avisar de inmediato a las fuerzas de seguridad a través del número de teléfono 091 (Policía Nacional), 062 (Guardia Civil) ó 092 (Policía Local).