No hay más ciego que el que no quiere ver... o solo mira al frente

Vigilancia policial en la plaza de San Román

Tres turnos, tres, de la Policía Local de Salamanca. Mañana, tarde y noche durante los últimos 15 días, para vigilar la Plaza de San Román y mantenerla, dicen, limpia de pintadas y grafitis. En una plaza que cuenta con cámaras de vigilancia, tener uno o dos vehículos policiales constantemente, se nos antoja otra actuación municipal 'de cara a la galería'. Sobre todo porque justo de espaldas a los agentes, a apenas 20 metros, las pintadas se multiplican y deslucen conventos, fachadas de edificios y locales comerciales...

Si fuera trabajador de Confaes me debatiría entre considerarme el currante más protegido del mundo, o el más vigilado. Cámara municipal de seguridad en la esquina, coche policial mirando 24 horas al día a la puerta del edificio, mañana, tarde y noche... Vamos, que no podría ni urgarme la nariz hasta llegar a la soledad del despacho, por si acaso.

 

Dicen en el Ayuntamiento que es por proteger el patrimonio salmantino de los 'vándalos, suevos y alanos' que pueblan nuestra ciudad spray en mano 'firmando' fachadas, escaparates y papeleras, que no son pocos. Lo de la Plaza de San Román era escandaloso, desde luego, recién limpita y estrenada el 1 de marzo, al día siguiente volvió a aparecer pintada. Y el alcalde, juró venganza, claro.

 

Pues nada, dotación policial al canto, como hemos estado haciendo desde hace semanas junto al Puente Romano, hasta que detengamos a todos los grafiteros del mundo, o se nos acabe el presupuesto del área de Policía.

 

Echar cuentas del gasto que esto supone, es complicado, ciertamente, pero se nos antoja que no sea precisamente barato. Dos agentes, en tres turnos: 6 agentes y un vehículo por turno sólo para la plaza de San Román, y lo mismo para el Puente Romano...total, un presupuesto que igual estaría mejor destinado a quehaceres más provechosos.

 

Habrá quien diga que todo lo aportado a semejante meta será poco si se logra mantener limpio y cuidado nuestro patrimonio, y que todo lo que se gaste en policías y coches se ahorrará en operarios y productos de limpieza.

 

No dice este Rumorista que no, vamos a ver si nos entendemos. Lo que dice es que igual, ya que se les paga igual, los agentes podían darse una vueltecita de vez en cuando, aunque sea para estirar las piernas, y verían que a sólo 20-30 metros de su puesto de vigilancia, los grafiteros campan a sus anchas manchando los muros del convento de Santa Clara, las fachadas de edificios y locales de las calles Bretón y Los Mártires , y todas las aledañas. Pero claro, igual es que lo que el alcalde Fernández Mañueco quiere no es precisamente vigilar a quien intenta dañar la imagen de la ciudad, sino ensalzar la propia de cara a la galería, y de paso tener 'bajo los focos' a los empresarios estos que le han salido respondones...

 

Convento monasterio de Las Claras

 

Calle Bretón

 

 

Calle Santa Clara