¿No hay más?

SE VINO ABAJO. El planteamiento de Oliva se mantuvo en pie sólo 60 minutos
D. G.

El Salamanca, como ya sucedió ante el Castellón y en otros encuentros, volvió a dejar ayer la impresión de ser un equipo vulgar, pobre en recursos, escaso de ideas y falto de imaginación. Tal vez no sea el equipo en sí y la culpa sea del técnico. O quizás sea al revés. Pero el caso es que al Villarreal B le bastó rapidez e inteligencia, que no es poco, para aprovechar las debilidades unionistas.

Comenzó Oliva cambiando nombres pero no esquema. Zamora dio descanso a Gañán, pero el entrenador del Villarreal B le colocó a su lado a su jugador más rápido y el zaguero unionista demostró por qué en su D. N. I. deportivo pone que es central y no lateral. Volvió el doble pivote Hugo-Salva, quizás algo lentos en sus movimientos para la rapidez con la que se maneja en la zona ancha el equipo amarillo. Y arriba, Cuéllar quedó a la izquierda, Toti como enganche y Laionel jugando a pierna cambiada. Los movimientos entre ellos eran continuos, pero con el cambio del navarro por Quique Martín, éste tomó para sí la mediapunta, Toti quedó a la izquierda y Laionel fijó en la derecha. Las distancias entre los laterales y los atacantes generaba un espacio en ambos carriles en el que el Villarreal hacía mucho daño. Sólo la falta de un rematador nato en el conjunto levantino le privó de irse en ventaja al descanso. Y tras el descanso llegó el desastre, el desorden, el caos.